El concepto tradicional de tienda de conveniencia en Estaciones de Servicio atraviesa una transformación profunda. Aquellos locales pensados únicamente para una compra rápida y funcional quedaron atrás para dar paso a espacios mucho más complejos, donde el diseño, la arquitectura y la experiencia del cliente se convierten en variables estratégicas del negocio. Así lo plantea Ernesto Sister, jefe de Retail en Balko Argentina, empresa especializada en arquitectura y retail que trabaja junto a operadores del sector evaluando alternativas y proponiendo soluciones que optimizan la relación costo-beneficio.
El punto de partida de este cambio está directamente ligado a los nuevos hábitos de consumo. Hoy los clientes permanecen más tiempo en las estaciones, ya sea por motivos laborales, sociales o simplemente de descanso, y ese comportamiento obliga a repensar el rol de la tienda. “Dejaron de ser solo un lugar para comprar un sándwich y se transformaron en un hub con espacios mixtos”, explica Sister en diálogo con Surtidores. Esa evolución redefine por completo la lógica del negocio y el modo en que se conciben los espacios.
En este nuevo escenario, la tienda ya no acompaña pasivamente a la carga de combustible, sino que se posiciona como uno de los principales atractivos de la estación. La experiencia del cliente pasa a ser el eje central del diseño, con ambientes pensados para generar confort y permanencia. “La tienda tradicional que conocíamos hace décadas quedó atrás para transformarse en un centro de conveniencia donde encontrarse con amigos, hacer negocios y comprar lo que se necesite”, resume el especialista.
La arquitectura, la iluminación y la distribución interna cumplen un rol decisivo en esa experiencia. Optimizar los espacios, ordenar las circulaciones y evitar interferencias en el recorrido de compra son aspectos clave para favorecer el consumo y generar una sensación de calidez. Los efectos de luces y sombras permiten jerarquizar sectores, destacar productos y construir climas que influyen directamente en el comportamiento del cliente dentro del local.
Desde el punto de vista constructivo, la tendencia se orienta a proyectos modulares, flexibles y preparados para adaptarse a futuros cambios de formato u oferta. Se priorizan materiales durables y de bajo mantenimiento, como el porcelanato, junto con soluciones resistentes e higiénicas que soporten un uso intensivo. La elección de productos con buena aislación térmica y acústica, sumada a instalaciones pensadas para la eficiencia energética, aparece como una inversión inicial que se recupera rápidamente a través de menores costos operativos. En este enfoque, gastar un poco más al inicio se traduce en ahorros sostenidos en el tiempo.
“La sustentabilidad dejó de ser un valor agregado para convertirse en una práctica estratégica”, remarca el especialista. “Los nuevos proyectos incorporan criterios de eficiencia energética y cuidado ambiental que no solo reducen el impacto ecológico, sino que también mejoran la rentabilidad: menor consumo de energía, instalaciones más eficientes y una mejor aislación térmica y acústica se traducen en costos operativos más bajos y en una experiencia de cliente alineada con las demandas actuales. Además, este enfoque acompaña las políticas públicas y corporativas que atraviesan al sector”, enfatiza.
La tecnología es otro de los pilares de esta transformación. “Ya no es solo la caja: redefine la tienda como un servicio integrado, híbrido entre comercio, restaurante y punto logístico”, afirma Sister. Esta integración tecnológica impacta en el diseño del espacio, en la organización del flujo de personas y en la forma de operar el negocio, obligando a repensar layouts, señalización y recorridos internos.
Mirando hacia el futuro cercano, las transformaciones más relevantes estarán centradas en el rediseño con foco en la experiencia. “No se trata solo de comprar, se trata de estar en un espacio que nos contenga y nos haga sentir como en nuestra propia casa”, concluye el jefe de Retail de Balko Argentina.














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