Los combustibles sustentables de aviación, comienzan a consolidarse como una de las soluciones más viables para reducir las emisiones del transporte aéreo. En este escenario, Uruguay empieza a aparecer en el radar internacional, apalancado en su matriz renovable.
El SAF (Sustainable Aviation Fuel) permite reducir de forma significativa la huella de carbono de la aviación sin modificar motores ni infraestructura existente, lo que lo convierte en una alternativa inmediata frente a otras tecnologías aún incipientes. Sin embargo, su principal desafío ha sido la disponibilidad de materias primas sostenibles y escalables.
UNA APUESTA INDUSTRIAL CON ANCLAJE LOCAL
En este marco, Syzygy Plasmonics, empresa líder en tecnología de reactores químicos de bajo consumo, anunció un acuerdo vinculante de compra de SAF por seis años entre su filial SP Developments Uruguay S.A. y Trafigura Pte Ltd, uno de los principales actores del comercio mundial de materias primas. El contrato abarca la totalidad de la producción de la primera planta de la compañía, NovaSAF-1, cuyas primeras entregas están previstas para 2028.
La alianza adquiere mayor relevancia al considerar el posicionamiento global del Grupo Trafigura, uno de los principales traders de materias primas del mundo, con una fuerte presencia en el negocio de combustibles y biocombustibles. El holding integra activos industriales y operaciones clave como Puma Energy, dedicada al almacenamiento, distribución y comercialización de combustibles, además de Impala Terminals, Greenergy y el productor de multimetales Nyrstar.
“Este acuerdo marca un paso crucial en nuestra trayectoria hacia un impacto a escala comercial y la transformación del mercado de SAF”, afirmó Trevor Best, consejero delegado de Syzygy Plasmonics. Según explicó, tras completar con éxito la ingeniería FEED en diciembre, la compañía se encuentra en condiciones de avanzar hacia la financiación y construcción de NovaSAF-1, llevando su tecnología “del potencial a la producción”.
BIOGÁS, ELECTRICIDAD RENOVABLE Y UNA NUEVA VÍA PARA EL SAF
El primer proyecto a escala comercial de Syzygy se ubicará en Durazno y será la primera planta electrificada del mundo en convertir biogás en SAF conforme a la normativa de Combustibles Renovables de Origen No Biológico. La iniciativa aprovechará el biogás generado por la planta de leche en polvo Estancias del Lago y la electricidad renovable de Uruguay para producir queroseno parafínico sintético.
Según la compañía, el combustible resultante permitirá reducir hasta un 90 por ciento las emisiones a lo largo de su ciclo de vida en comparación con el combustible fósil para aviones, combinando impacto ambiental con una rentabilidad competitiva.
Desde Trafigura, el acuerdo fue valorado como una pieza estratégica dentro de su cartera de combustibles bajos en carbono. “Este acuerdo de compra complementa nuestra estrategia para apoyar los esfuerzos de la industria por diversificar el suministro de SAF, especialmente a medida que las regulaciones exigen cada vez más el uso de combustibles avanzados”, señaló Jason Breslaw, director de Desarrollo de Negocio de Combustibles Bajos en Carbono de la compañía.
EL ROL ESTRUCTURAL DE LOS BIOCOMBUSTIBLES
Más allá de los proyectos industriales específicos, el desarrollo del SAF pone en evidencia el papel central que juegan los biocombustibles líquidos en la transición energética. En particular, el etanol emerge como una alternativa no solo para descarbonizar el transporte terrestre, sino también como base para nuevas soluciones energéticas en sectores difíciles de electrificar, como la aviación.
En conversación con Surtidores, Agustín Torroba, Secretario Técnico y Ejecutivo de la Coalición Panamericana de Biocombustibles Líquidos, destacó que los biocombustibles líquidos “son una herramienta fundamental en estos tiempos”, tanto por su impacto ambiental como por su aporte a la seguridad energética.
“En América Latina, la adopción de estos combustibles es particularmente destacada en el Cono Sur. Países como Brasil, Argentina, Paraguay y Bolivia lograron avances significativos en la producción y uso”, aseguró.
Este entramado productivo, que combina capacidades agrícolas, experiencia industrial y marcos regulatorios en evolución, posiciona a la región como un actor relevante en la cadena global de combustibles sostenibles.















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