En Paraguay, la transformación del modelo tradicional de Estación de Servicio avanza de manera sostenida. Aunque el despacho de combustibles continúa siendo la actividad central, las tiendas de conveniencia comenzaron a ocupar un lugar cada vez más determinante dentro de la ecuación económica del sector.
El fenómeno se inscribe en una tendencia observable en distintos mercados de América Latina, donde la presión sobre los márgenes del combustible y la competencia entre emblemas impulsan a los operadores a fortalecer unidades de negocio complementarias capaces de generar ingresos estables y mejorar la experiencia del cliente.
En el país, diversas redes, como Enex, Petromax, Copetrol, Shell, entre otras, desarrollaron formatos de tienda con propuestas que superan el esquema histórico de minimercado. La incorporación de cafetería, alimentos listos para consumir, servicios de permanencia y atención extendida evidencia una evolución orientada a captar consumos cotidianos y aumentar el tiempo de permanencia en el punto de venta.
También en corredores ruteros se consolidan espacios pensados para transportistas y viajeros, con oferta gastronómica ampliada y mejores condiciones de descanso, configurando a la estación como un nodo de servicios más amplio dentro de la movilidad terrestre.
En este sentido, Marcos Tatijewski, CEO de EcoXistema de Experiencias, en conversación con Surtidores Latam señaló que las tiendas de conveniencia van en camino a ser lugares cada vez más lujosos, cómodos y completos.
“Mientras cargó combustible, aprovechó y adquiero algo que me falta”, sostuvo. Sin embargo, estos lugares evolucionaron hasta ofrecer experiencias similares a las de restaurantes y bares, con una amplia variedad de productos y servicios para satisfacer a sus clientes.
En este sentido, la profesionalización del retail acompaña esta evolución. La incorporación de medios de pago electrónicos, sistemas de control de stock, estrategias de fidelización y gestión del surtido según ubicación permite optimizar márgenes en un contexto donde la volatilidad de los precios internacionales limita la previsibilidad del ingreso por combustibles.
Este desplazamiento progresivo del eje económico hacia las tiendas no implica una pérdida de relevancia del surtidor, sino una redefinición del rol integral de la estación de servicio. En un escenario atravesado por cambios tecnológicos, nuevas formas de movilidad y consumidores más exigentes, el punto de expendio tiende a convertirse en un espacio multipropósito donde convergen energía, comercio y servicios.















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