La lucha contra la minería ilegal en el Perú no termina cuando una autoridad destruye una draga, una motobomba o un campamento clandestino. Para José Mantilla, profesional del sector petróleo y gas, existe otro frente que merece mayor atención: seguir la ruta del combustible que permite que esas operaciones continúen funcionando.
“Una de las formas más efectivas de combatir la minería ilegal es seguir la ruta del combustible”, sostuvo Mantilla en un análisis compartido con Surtidores LATAM. Su planteo apunta a mirar qué ocurre antes de que el combustible llegue a las zonas donde funcionan las actividades extractivas clandestinas.

En esa línea, el especialista planteó una señal que, a su criterio, debería investigarse con mayor profundidad: “Regiones donde el parque automotor no crece significativamente, pero donde las ventas de combustible en determinados Grifos y Estaciones de Servicio sí aumentan de manera sostenida”. También mencionó el caso de industrias que incrementan su consumo de diésel pese a que no elevan su producción o incluso permanecen paralizadas.
La pregunta que surge detrás de esos movimientos es directa: “¿Dónde termina ese combustible?” Según Mantilla, el Estado dispone de información para conocer quién compra, cuánto adquiere, dónde se abastece y cuál debería ser el destino de esos productos. “La información existe; el desafío es integrarla, analizarla y actuar oportunamente”, afirmó.
Los recientes operativos en Madre de Dios aportan un dato concreto sobre la importancia de ese seguimiento. De acuerdo con Mantilla, las autoridades han incautado cientos e incluso miles de galones de combustible destinados a actividades de minería ilegal. Además, existen investigaciones fiscales vinculadas específicamente con el tráfico de combustible utilizado para abastecer estas operaciones.

El problema tampoco queda limitado al negocio de los hidrocarburos. La minería ilegal genera impactos sobre los recursos naturales, entre ellos la contaminación de ríos y suelos y la deforestación. En ese punto, Mantilla recordó que el sector de uso de la tierra, cambio de uso de la tierra y silvicultura representa cerca del 44% de las emisiones nacionales de gases de efecto invernadero del Perú.
“Combatir la minería ilegal también significa impedir que su combustible llegue a destino”, remarcó el especialista. Bajo esa mirada, controlar los volúmenes comercializados, identificar comportamientos atípicos y cruzar información sobre compradores y zonas de consumo podría sumar una herramienta a los operativos contra la actividad clandestina.
El planteo pone nuevamente al combustible en el centro de la discusión sobre la minería ilegal. Mantilla lo resumió con una advertencia: **“No basta con destruir la maquinaria. Hay que cortar la cadena de abastecimiento”**. En Madre de Dios, mientras continúan los operativos, el seguimiento de combustible aparece así como otro punto de atención para las autoridades que inve





