La eventual implementación de la nueva Ley de Economía Digital y los planes del Gobierno federal para avanzar gradualmente en la utilización de pagos digitales colocan a las estaciones de servicio frente a una transformación que no se limita a cambiar la forma en que el cliente abona su combustible.
Para los empresarios, esto involucra infraestructura, conectividad, sistemas de gestión, costos financieros y capacidad de respuesta ante interrupciones. La Asociación Mexicana de Proveedores de Estaciones de Servicio considera que la evolución puede generar beneficios para el negocio, pero sostiene que deberá realizarse de manera progresiva y con soluciones adaptadas a las condiciones de cada establecimiento.
Para una Estación de Servicio, incorporar más pagos electrónicos significa modificar parte de una operación que debe funcionar de manera continua. Las terminales de cobro tendrán que convivir con los sistemas de punto de venta, controles volumétricos, herramientas administrativas y procesos fiscales.

Una interrupción de internet, un corte de energía o un problema en el procesamiento de una transacción no puede traducirse automáticamente en la paralización del despacho. Por eso, AMPES planteó la necesidad de contar con mecanismos de respaldo y protocolos de contingencia que permitan mantener activa la estación.
La conectividad aparece así como uno de los principales puntos a resolver. Aunque, según información presentada por autoridades federales, el 98,45 por ciento de las estaciones del país se encuentra en zonas con cobertura garantizada de internet, todavía existen establecimientos que operan en lugares donde será necesario fortalecer la infraestructura.
Para los empresarios, la diferencia territorial resulta relevante. Las necesidades de una estación ubicada en una gran zona metropolitana no necesariamente coinciden con las de un establecimiento situado en una comunidad rural.
La migración hacia medios digitales también tendrá una dimensión económica. Cada operación electrónica requiere terminales, comunicaciones, procesamiento financiero, software y otros servicios tecnológicos. Si el volumen de transacciones digitales aumenta, también crecerá la importancia que estos costos tienen dentro de la estructura operativa de las estaciones.
Durante 2026 se adoptaron medidas para reducir temporalmente algunas de estas cargas. El Gobierno federal, la banca y empresas emisoras de vales acordaron disminuir las comisiones aplicables a distintos medios de pago entre el 1 de mayo y el 31 de octubre.

Para AMPES, mantener condiciones competitivas será determinante para que los empresarios puedan incorporar nuevas herramientas sin que el proceso termine generando una presión adicional sobre sus costos.
Desde la Asociación entienden que el proceso deberá desarrollarse bajo un esquema híbrido. Mientras aumente la participación de los pagos electrónicos, el efectivo continuará formando parte de la actividad de numerosas estaciones.
La adaptación también deberá contemplar a los consumidores que no cuentan con el mismo nivel de acceso a servicios financieros. Para las estaciones, esto significa que la modernización no puede basarse exclusivamente en la disponibilidad de nuevas tecnologías, sino que debe garantizar alternativas durante el período de transición.
Terminales de pago, software, sistemas de control, automatización, conectividad y soluciones de ciberseguridad deberán funcionar como partes de una misma infraestructura. La estación no solo necesitará nuevos dispositivos, sino herramientas capaces de comunicarse entre sí y responder ante eventuales fallas.
Ricardo Quiroz, presidente de AMPES, señaló que la digitalización de los pagos debe entenderse como parte de una transformación más amplia de las estaciones de servicio y destacó la necesidad de desarrollar soluciones seguras y accesibles que contemplen las diferentes condiciones de operación existentes en México.





