La distribución de combustibles en Nariño continúa sin un panorama definido. Según explicó un empresario del sector a Surtidores LATAM, el departamento sigue a la espera de que se implemente el plan de abastecimiento del 17 de julio de 2025, mientras persisten dudas sobre la operación de las plantas y la asignación de los volúmenes destinados a las Estaciones de Servicio.
“El tema de la distribución del combustible en Nariño está todavía en el limbo, está en un estado incierto”, afirmó el empresario. A su juicio, una de las dificultades se relaciona con decisiones administrativas adoptadas durante la gestión anterior de la Dirección Nacional de Hidrocarburos, que, según su testimonio, habrían favorecido a la planta Petrodecol mediante resoluciones que todavía generan interrogantes sobre la distribución del producto.

El futuro de esa instalación también genera preocupación. El empresario sostuvo que Petrodecol dejó de existir legalmente y que la empresa pasó a denominarse CAMCA. Sin embargo, planteó dudas sobre la situación de los pasivos que arrastraba la compañía y sobre las condiciones en las que se produjo el cambio de razón social.
“No se sabe qué va a pasar con el tema del abastecimiento de esa planta”, advirtió, al señalar que todavía espera respuestas sobre las obligaciones pendientes y la continuidad de las operaciones.
En paralelo, el Ministerio de Minas y Energía mantiene pendientes definiciones sobre el abastecimiento del departamento. De acuerdo con el testimonio, las autoridades avanzan en regulaciones para los combustibles comercializados en la zona fronteriza del Pacífico nariñense, aunque todavía no se conoce el alcance definitivo del plan. Esta falta de precisiones mantiene a los operadores a la espera de reglas que permitan organizar sus compras y planificar el suministro.
Otro de los puntos cuestionados es la distribución de los cupos de combustibles. El empresario aseguró que las asignaciones realizadas durante la administración anterior habrían generado diferencias entre los operadores y reclamó que se revise el mecanismo utilizado. “Se está haciendo un análisis de la asignación de los cupos que fueron otorgados a dedo por el anterior director de hidrocarburos”, manifestó. Según su versión, la situación habría provocado un desequilibrio económico entre estaciones de servicio que operan dentro del mismo departamento.

El impacto económico de esas decisiones también está bajo discusión. El empresario estimó que podría existir un déficit cercano a los 20.000 millones de pesos colombianos en subsidios, aunque aclaró que el monto todavía debe determinarse.
“Son muchos los fenómenos que el Gobierno actual está tratando de arreglar y por eso todavía se toma un poco más de tiempo que se estabilice el suministro de combustible en Nariño”, sostuvo. Mientras avanzan las revisiones administrativas, las estaciones de servicio continúan expuestas a la incertidumbre sobre los volúmenes disponibles, las condiciones de abastecimiento y las reglas que determinarán el funcionamiento del mercado regional.





