El proceso de adecuación a la NOM-016-CRE-2016 entra en su tramo más exigente en México. A pesar de los avances registrados en los últimos meses, aún cerca del 30 por ciento de las Estaciones de Servicio no cumplió con la obligación de contar con el dictamen anual que certifica la calidad de los petrolíferos que comercializan, un requisito indispensable dentro del marco regulatorio vigente.
Según estimaciones compartidas a Surtidores Latam por parte de UV Consulting Group, de 14.000 gasolineras, siete de cada diez ya se encuentran en regla, mientras que el resto enfrenta una cuenta regresiva cada vez más ajustada. El dato no es menor, ya que el plazo límite fijado por la autoridad vence el 31 de marzo de 2026 y no contar con este aval puede derivar en consecuencias que van más allá de una sanción económica.
En el sector advierten que el cumplimiento de esta norma dejó de ser percibido como una carga administrativa para convertirse en un factor determinante de continuidad operativa. La falta del dictamen no solo expone a multas, sino que también puede impedir la comercialización de combustibles o bloquear la renovación de permisos, afectando directamente la viabilidad del negocio.
“Cumplir con las normas vigentes siempre será la mejor decisión”, sostuvo Enrique Loyo, director general de la consultora, al tiempo que remarcó que ajustarse a la regulación permite a los permisionarios operar con certidumbre en un entorno cada vez más fiscalizado.
En esa línea, subrayó que uno de los principales obstáculos detectados en el segmento que aún no cumple está vinculado a la falta de documentación necesaria para iniciar el trámite, un aspecto que cobra mayor relevancia a medida que se acortan los tiempos.
La NOM-016, originalmente emitida por la Comisión Reguladora de Energía y hoy bajo la órbita de la Comisión Nacional de Energía, establece los estándares de calidad que deben cumplir los petrolíferos, gasolinas, diésel, turbosina y gas LP, entre otros; en todas las etapas de la cadena, desde su producción e importación hasta su distribución y expendio al público. Entre los parámetros que regula se encuentran el contenido de azufre, el nivel de octanaje y diversas características físico-químicas que impactan tanto en el rendimiento como en el perfil ambiental de los combustibles.
Su aplicación no solo responde a una lógica de control interno del mercado, sino también a la necesidad de alinear a México con estándares internacionales en materia de calidad energética. En ese sentido, el cumplimiento de la norma tiene implicancias directas en la reducción de emisiones contaminantes, la protección de la salud pública y el correcto funcionamiento de vehículos e infraestructura.
Desde el ámbito técnico también insisten en que el dictamen anual, emitido por unidades de inspección acreditadas, es una pieza central del sistema regulatorio. Su presentación no solo es obligatoria, sino que funciona como un respaldo que valida que los combustibles comercializados cumplen con los métodos de prueba y especificaciones establecidas por la normativa.


















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