El Gas Licuado del Petróleo para uso vehicular, conocido en Colombia como AutoGLP y a nivel internacional como Autogás, se consolida como una alternativa eficiente y de menores emisiones para la movilidad. Con cerca de 30 millones de vehículos circulando en el mundo impulsados por este combustible, su expansión ya se hace visible en el mercado colombiano, donde el consumo comienza a crecer y las estaciones especializadas empiezan a formar parte del paisaje urbano.
Pero ¿cómo funciona realmente una estación de AutoGLP? La Asociación Colombiana de GLP explica que detrás de cada carga existe una infraestructura diseñada bajo estrictos estándares técnicos y de seguridad que permiten almacenar, transportar y despachar un combustible que se mantiene en estado líquido gracias a la presión.
El corazón del sistema es el tanque estacionario subterráneo. A diferencia de los combustibles líquidos convencionales, el GLP se almacena bajo presión para conservar su estado líquido y optimizar el volumen. La ubicación bajo tierra no es casual: aporta una capa adicional de protección térmica y física, reduciendo la exposición a variaciones de temperatura y eventuales impactos externos.
Dentro de ese depósito principal se encuentran las bombas sumergibles, encargadas de impulsar el GLP líquido a través de las tuberías hasta los surtidores. Estas bombas están diseñadas para operar en condiciones controladas, garantizando un flujo constante y seguro. A su vez, el tanque incorpora sensores de nivel de alta precisión que monitorean en tiempo real el volumen almacenado, lo que permite detectar eventuales fugas y programar el reabastecimiento antes de que se produzcan interrupciones en el servicio.
Una vez que el combustible sale del tanque, entra en juego el sistema de distribución y medición. Las estaciones cuentan con tuberías de llenado y retorno que funcionan como un circuito de doble vía. Por un lado, permiten recibir el producto desde los camiones cisterna; por otro, gestionan los vapores generados, ayudando a mantener estable la presión interna del sistema. Este diseño evita acumulaciones indebidas y refuerza la seguridad operativa.

El control del flujo está a cargo de contadores y válvulas automáticas que aseguran la exactitud en la medición del combustible despachado. Estos dispositivos están calibrados para mantener un suministro constante y bloquearse de inmediato ante cualquier anomalía de presión o variación inesperada en el sistema. La automatización es clave para minimizar riesgos y garantizar transparencia en la facturación.
En superficie, la estación se apoya sobre una plataforma de hormigón especialmente diseñada para soportar el peso de los vehículos y proteger las conexiones subterráneas. Esta base estructural no solo cumple una función de resistencia mecánica, sino que también contribuye a evitar filtraciones y a preservar la integridad de las instalaciones.
El área de despacho, donde el usuario interactúa directamente con el sistema, concentra buena parte de la tecnología visible. Los surtidores de AutoGLP presentan un diseño similar al de gasolina, pero incorporan componentes adaptados para trabajar con fluidos a presión. Las mangueras y pistolas de llenado cuentan con un sistema de acople hermético que asegura la conexión al vehículo. Al finalizar la carga, el característico “clic” confirma que el acople se liberó correctamente y que no hay escape de gas a la atmósfera.
La seguridad se complementa con iluminación LED y señalización específica, elementos fundamentales para garantizar operaciones seguras durante las 24 horas. La visibilidad adecuada reduce riesgos y facilita el cumplimiento de los protocolos establecidos para este tipo de combustible.
El conjunto técnico puede resumirse en componentes esenciales: el tanque subterráneo, responsable del almacenamiento seguro a presión; la bomba sumergible, que impulsa el GLP hacia el surtidor; la pistola de llenado, que asegura una conexión hermética con el vehículo; y los sistemas eléctricos centralizados, que actúan como el cerebro de la estación coordinando sensores, bombas, iluminación y dispositivos de seguridad desde un tablero protegido.
Más allá del sistema estrictamente operativo, las estaciones de AutoGLP suelen incorporar infraestructura complementaria orientada a mejorar la experiencia del usuario. La estructura tipo canopy protege a los conductores de la intemperie durante la carga, mientras que las tiendas de conveniencia ofrecen productos y alimentos que transforman el punto de abastecimiento en un espacio de servicios integrales.
El avance del AutoGLP también se sustenta en su desempeño ambiental. En comparación con combustibles tradicionales, reduce de manera significativa las emisiones de partículas sólidas y óxidos de nitrógeno, contribuyendo a mejorar la calidad del aire en entornos urbanos. Esa ventaja ambiental, sumada a su eficiencia y a la robustez tecnológica de las estaciones, explica el creciente interés por esta alternativa energética.















0 comentarios