La intensificación de lluvias y la presencia del Niño Costero han puesto en alerta a buena parte del país, con más de 700 distritos declarados en estado de emergencia. Tal cómo lo informó Surtidores LATAM días atrás, el Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería activó su Plan de Seguridad Energética, una medida que impacta directamente en grifos y estaciones de servicio ubicados en zonas vulnerables.
Si bien la supervisión a la infraestructura eléctrica es uno de los ejes centrales, el foco también está puesto en el sector hidrocarburos. En regiones como Piura, donde las lluvias han activado quebradas y generado inundaciones, el organismo viene verificando la aplicación de planes de contingencia en estaciones de servicio y revisando posibles filtraciones o ingreso de agua en los tanques de almacenamiento.
Para los empresarios gasolineros, este escenario no solo implica una mayor fiscalización, sino también un riesgo operativo real. El ingreso de agua a los tanques puede afectar la calidad del combustible, generar reclamos de los usuarios, dañar vehículos y derivar en sanciones administrativas. La prevención, en este contexto, se convierte en una herramienta clave de gestión empresarial.
Además, las lluvias intensas pueden comprometer sistemas eléctricos internos, tableros, bombas sumergibles y dispensadores. Una falla eléctrica en condiciones de humedad no solo interrumpe la operación, sino que puede generar accidentes graves. Por ello, Osinergmin ha insistido en la revisión técnica oportuna y en la adopción de medidas inmediatas ante señales de inundación.
En el servicio de gas natural, el regulador también viene verificando la integridad de redes y estaciones, lo que refuerza el mensaje de que toda la cadena energética está bajo monitoreo preventivo. El objetivo es garantizar continuidad del servicio, pero también minimizar riesgos para trabajadores y usuarios.
Un aspecto central del comunicado son las recomendaciones a la ciudadanía, que indirectamente también interpelan a los operadores. El organismo exhortó a revisar instalaciones eléctricas con técnicos calificados, cortar el suministro ante signos de humedad y evitar acercarse a postes o redes dañadas. Estas advertencias evidencian el nivel de riesgo que pueden alcanzar las precipitaciones en infraestructura energética.
Asimismo, se recordó que cualquier incidente vinculado a electricidad o hidrocarburos puede reportarse a la línea 1840, lo que abre un canal directo de denuncia y supervisión ciudadana. Para los grifos, esto implica que cualquier contingencia no atendida adecuadamente podría escalar rápidamente a una intervención del regulador.
El monitoreo climático continúa activo por parte del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú, que mantiene vigilancia permanente sobre las precipitaciones. Para el sector minorista de combustibles, el mensaje es claro: más allá de la fiscalización, la clave está en anticiparse. Revisar drenajes, proteger equipos eléctricos, verificar sellos de tanques y actualizar planes de contingencia no es solo cumplimiento normativo, sino una decisión estratégica para sostener la operación en medio de la emergencia.


















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