El sector energético atraviesa uno de los momentos más delicados de las últimas décadas, atravesado por un escenario global de tensiones geopolíticas y una transición energética que avanza más en el discurso que en la práctica. Así lo expresó a Surtidores Latam, Luis Omar Guzmán Juárez, especialista del sector, quien advirtió que México deberá adecuar con urgencia su postura si pretende sostener el abastecimiento, la inversión y la dinámica del mercado de combustibles.
De acuerdo con el analista, el mundo se encuentra ante una reconfiguración estratégica forzada por la transición energética, aunque la realidad demuestra que la dependencia de los combustibles fósiles sigue siendo estructural. “Aún no existe una energía limpia capaz de garantizar, por sí sola, continuidad operativa, rentabilidad y cuidado ambiental”, sostuvo, lo que expuso una contradicción central entre los compromisos climáticos y las necesidades reales del sistema energético.
Guzmán Juárez recordó que los objetivos de reducción de emisiones fijados para 2030 fueron postergados una y otra vez, extendiendo los plazos incluso por décadas. En este contexto, relató que el aspecto ambiental tiende a quedar relegado frente a la urgencia económica y de suministro, tal como ocurrió durante la pandemia, cuando se retomó el uso de insumos contaminantes previamente prohibidos.
Para el mercado gasolinero, esta situación se traduce en un escenario de alta presión: por un lado, la necesidad de garantizar combustibles de forma continua; por otro, un entorno regulatorio que no siempre acompaña la velocidad de los cambios globales.
México, como uno de los países con importantes reservas petroleras, no es ajeno a esta problemática. El especialista subrayó que el Gobierno deberá actuar con sentido de urgencia, tomando decisiones bien razonadas en una línea cada vez más frágil, tensionada por intereses políticos, ideológicos y sectoriales que, en muchos casos, terminan desgastando el tiempo disponible para reaccionar.
“El dilema es embrollado”, mencionó Guzmán Juárez, al señalar que el país necesita atender de inmediato el contexto internacional sin descuidar la seguridad energética ni el bienestar general.
Asimismo, uno de los capítulos más sensibles del análisis se vincula con la presencia de marcas extranjeras en el país. Según el mismo, algunas empresas evalúan abandonar el país, aunque el contexto actual las obliga a repensar esa decisión. “La apuesta hoy es atractiva: mayor riesgo, pero también mayor ganancia”, señaló, siempre que el riesgo sea absorbido por quien tiene el control, es decir, el Estado.
En ese sentido, comentó que aquellas compañías que estaban cerrando activos o finalizando relaciones comerciales podrían estar frente a una oportunidad poco frecuente, siempre que logren corregir errores del pasado y alinearse con las necesidades actuales del entorno energético.
Para el especialista, el mayor problema histórico del sector es el aspecto regulatorio. Consideró que esta rigidez ya no debería mantenerse en un escenario global tan cambiante y que el país necesita mecanismos que actúen como contrapeso frente al impacto externo.
En ese marco, explicó que el Registro Público de la Comisión Nacional de Energía, cerró 2025 con 12 sesiones ordinarias y un número similar de extraordinarias, en las que se otorgaron 397 permisos para Estaciones de Servicio. Si el regulador acompaña el ritmo del mercado y se facilita la participación privada, se estima que el 2026 podría superar los 1.000 nuevos permisos.
Aun así, el experto no descartó un nuevo boom de expansión si se avanzara hacia una mayor flexibilidad regulatoria, precios liberados sin presiones externas y condiciones más favorables tanto para regulados como para nuevos solicitantes, incluyendo los trámites ante ASEA y la propia CNE.
La primera sesión ordinaria de la CNE, prevista para el 14 de enero, será una señal importante para anticipar el rumbo de los próximos meses, luego de un cierre de año marcado por atrasos y desorden administrativo. “Los planes estratégicos no necesitan ser reemplazados, sino ajustados”, concluyó Guzmán Juárez, quien confía en que los cambios puedan favorecer a los regulados y a toda la cadena de valor que dinamiza al sector gasolinero mexicano.














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