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Latam.
14 Ene, 2026
Análisis Radiografía 2025 del GLP en América Latina: la visión sobre un año de definiciones y desafíos regulatorios
Las políticas de control de precios, la flexibilización de la marca y el avance de la informalidad condicionaron al sector durante el periodo pasado.

La industria del Gas Licuado de Petróleo en América Latina atravesó en 2025 un año que exigió definiciones claras y una defensa explícita de sus fundamentos estructurales. Así lo expresó a Surtidores Latam, Fabricio Duarte, Director Ejecutivo de la Asociación Iberoamericana de GLP, al analizar el desempeño del sector en un contexto marcado por tensiones regulatorias, debates sobre seguridad y desafíos económicos en varios mercados de la región.

“No fue un período en el que bastará administrar la operación y seguir el flujo natural del mercado. Fue un año en el que el sector necesitó, una vez más, defender sus fundamentos: seguridad, responsabilidad, previsibilidad regulatoria y el derecho del consumidor a un servicio confiable”, afirmó Duarte.

El mismo subrayó que el GLP continúa siendo una de las fuentes de energía más relevantes del continente, no solo por su presencia cotidiana en los hogares y actividades productivas, sino por su rol estratégico en el acceso a la energía. “El GLP es también un vector de seguridad energética y, sobre todo, un combustible indispensable para una transición energética justa en América Latina”, señaló.

En ese sentido, Duarte advirtió que este rumbo no puede pensarse al margen de la realidad social de la región. Asimismo, también puso el foco en la dependencia regional de las importaciones de GLP, especialmente desde Estados Unidos. Para Duarte, este factor refuerza la necesidad de reglas claras y estabilidad normativa: “No hay seguridad energética sin infraestructura, no hay infraestructura sin inversión, y no hay inversión sin reglas claras y estabilidad”, resaltó.

La seguridad fue identificada como el eje central del debate sectorial durante 2025. Duarte fue enfático al señalar que se trata de un aspecto estructural y no discursivo. “No es solo una palabra bonita para campañas institucionales. Es lo que sostiene la confianza pública, la reputación del sector y la legitimidad social del GLP como energía moderna”, sostuvo.

En ese marco, defendió el modelo de circulación de cilindros basado en marca, ampliamente adoptado en la región y agregó que se trata del mecanismo “más simple, eficiente y económico de trazabilidad a escala”. Según Duarte, este sistema permite identificar con claridad quién responde por cada cilindro y evita la proliferación de envases sin control ni responsable definido.

Frente a propuestas que promueven esquemas alternativos, el Director Ejecutivo de la AIGLP fue categórico. “El fraccionamiento se presenta con frecuencia como solución para el acceso y el precio, pero la experiencia muestra que eleva los riesgos, reduce el control sobre la cadena y abre puertas a la informalidad”, alertó. En la misma línea, mencionó que estas prácticas “desplazan el centro de responsabilidad, debilitan la trazabilidad y, en muchos casos, crean entornos de envasado sin infraestructura, sin protocolos robustos y sin personal capacitado”.

El experto también mencionó el impacto de políticas regulatorias mal calibradas, con México como caso emblemático, ya que el prolongado control de precios aplicado en ese país tuvo efectos severos sobre la industria. “Cuando se presiona artificialmente los costos de una commodity global como el GLP, no se cambia el costo del producto: solo se traslada el problema a la infraestructura, a la calidad del servicio y, inevitablemente, al consumidor”, relató.

En contraste, Duarte destacó que otros mercados muestran señales de reconfiguración, como Argentina, donde observó “una agenda de liberalización, con mayor adhesión a la lógica de mercado”, aunque remarcó que el potencial energético solo se transforma en beneficios concretos con previsibilidad e infraestructura.

En su análisis también incluyó el avance del Autogás, el cual definió como una oportunidad concreta para la región. “El GLP vehicular representa una oportunidad concreta: tecnología madura, costo inferior a los combustibles tradicionales e impacto inmediato en la reducción de emisiones”, señaló, destacando el caso de Perú como referencia regional.

Para concluir, el especialista comentó que el “2025 no fue un año de comodidad. Fue un año de reafirmación”. En ese sentido, concluyó que modernizar la industria no implica debilitar sus pilares históricos.

De cara a 2026, el Director Ejecutivo de la AIGLP anticipó que el principal desafío será sostener una regulación técnica, estable y responsable. “En una industria esencial como la nuestra, cualquier concesión en seguridad tiene un costo alto, y ese costo siempre recae sobre el consumidor y sobre la credibilidad del sector”, finalizó.

 

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