La posibilidad de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, evalúe una ofensiva contra Irán volvió a sacudir los mercados internacionales del petróleo y encendió señales de alerta en América Latina, una región altamente expuesta a la volatilidad de los precios energéticos.
Irán posee las terceras mayores reservas probadas de crudo del mundo y su ubicación estratégica lo convierte en un actor central del comercio global de hidrocarburos. En las últimas semanas, el país norteamericano incrementó su presencia militar en Medio Oriente y el mandatario dejó entrever que un ataque podría ser inminente. Solo esa posibilidad bastó para provocar una fuerte suba en las cotizaciones internacionales.
El repunte se explica por el riesgo que enfrenta el Estrecho de Ormuz, una vía marítima de apenas 33 kilómetros de ancho por donde circulan diariamente alrededor de 20 millones de barriles de crudo, equivalentes a cerca de una quinta parte de la producción mundial. Se trata del único corredor que conecta a los países del golfo Pérsico, ricos en petróleo, con los principales mercados consumidores.
En este sentido, Irán cerró parcialmente el estrecho a comienzos de la semana para realizar ejercicios militares, lo que elevó el precio del Brent en aproximadamente 5 dólares por barril en cuestión de horas. El movimiento fue interpretado por los mercados como una señal de advertencia sobre la capacidad del país de restringir el flujo energético global en caso de una escalada bélica.
En este sentido, Ramses Pech, especialista del sector energético, advirtió a Surtidores Latam que el escenario podría agravarse si el conflicto se amplía. “Si la confrontación escala, podrían verse comprometidos hasta el 3 por ciento de los suministros de petróleo globales. Se podría complicar aún más la estabilidad geopolítica”, sostuvo.
Para los países latinoamericanos, el efecto no sería menor. Aunque naciones como Argentina, Brasil, México o Colombia cuentan con producción propia, buena parte de Centroamérica y el Caribe depende casi totalmente de importaciones. Un alza sostenida del Brent impactaría directamente en los costos de refinación, transporte y comercialización de combustibles.Según el especialista, la ubicación geográfica de Irán y el control sobre uno de los
principales corredores energéticos del planeta convierten cualquier movimiento militar en un factor determinante para la comercialización de hidrocarburos y el transporte marítimo internacional.
Cada dólar adicional en el barril repercute en las estructuras de costos de las estaciones de servicio, en la competitividad de las economías y en el bolsillo de los consumidores. En un contexto de recuperación económica aún frágil en varios países, una escalada en Medio Oriente podría convertirse en un nuevo foco de inestabilidad para el sector energético regional.


















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