La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, señalado como líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, desató una ola de disturbios en al menos 14 estados de México, con especial intensidad en Guadalajara y otras zonas de Jalisco.
Entre los hechos reportados se encuentran bloqueos carreteros, quema de vehículos y ataques a comercios, incluyendo gasolineras, que se convirtieron en uno de los blancos más sensibles por su valor estratégico y operativo.
En Guadalajara, individuos armados provocaron incendios en estaciones de servicio, afectando su operatividad y generando preocupación entre empresarios del sector. Además del daño material, estos episodios impactan directamente en la rentabilidad de los establecimientos, obligando a suspender actividades de forma preventiva en algunos casos.
Los disturbios también se extendieron a municipios del sur de Jalisco y a la zona costera, incluyendo Puerto Vallarta, donde las autoridades recomendaron a la población permanecer en sus hogares y se suspendió el transporte público.
El clima de tensión no se limitó a Jalisco. También se reportaron incidentes en Michoacán, Colima, Guerrero, Guanajuato, Nayarit, Zacatecas, Tamaulipas, Oaxaca, Veracruz, Puebla, el Estado de México y Baja California, con bloqueos y quema de vehículos para impedir la circulación.
Para el sector gasolinero, estos episodios representan un riesgo doble: por un lado, la afectación directa a instalaciones; por otro, el posible impacto logístico ante cortes de carreteras que dificultan el traslado de combustibles.
Sin embargo, desde el análisis del mercado energético, el escenario no apunta a una crisis prolongada. Alejandro Montufar, CEO de PetroIntelligence, expresó a Surtidores Latam, que no se esperan efectos de larga duración. “No estamos esperando ningún efecto de gran duración”, señaló, al referirse a las repercusiones tras el operativo federal.
El especialista explicó que los hechos consistieron en incendios y daños a diversos negocios y vehículos particulares, además de bloqueos en carreteras y vías locales. “Es cierto que se vieron afectadas algunas estaciones de servicio, pero no se trata de una amenaza generalizada”, precisó.
Montufar destacó que tanto empresarios gasolineros como otros sectores productivos están tomando precauciones y siguiendo las comunicaciones oficiales. Además, subrayó que las amenazas y el clima de crisis no se vislumbran persistentes. “Tanto los gobiernos estatales como el gobierno federal atendieron estos episodios”, indicó.
En cuanto al mercado, fue enfático: no se prevé un impacto alcista en los precios ni afectaciones en el suministro de gasolinas y diésel en Guadalajara.
Por ahora, el sector permanece en alerta, pero sin señales de desabasto ni de alteraciones estructurales en el mercado de combustibles. La evolución de la seguridad en las próximas horas será determinante para confirmar si el impacto queda acotado a daños puntuales o si escala hacia un escenario de mayor tensión operativa.















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