En las Estaciones de Servicio del país ocurren cientos de interacciones diarias que, aunque parezcan rutinarias, requieren precisión, escucha activa y una dosis constante de inteligencia emocional. Detrás de cada despacho, sugerencia o consulta hay personas que gestionan riesgos, atienden dudas y acompañan a clientes que muchas veces llegan con prisa, estrés o distracciones.
Ese ejercicio invisible, pero decisivo para la seguridad y la eficiencia, es reconocido por la Cámara de Empresarios del Combustible, que subrayó la necesidad de valorar más el trabajo de los pisteros.
“Cuando el cliente no expresa con claridad lo que quiere, el servicio se complica. La comunicación directa ayuda a todos”, resumieron propietarios de estaciones asociadas a la agrupación. Desde la Cámara apuntan en la misma dirección al afirmar que “la interacción clara y respetuosa entre cliente y pistero no solo agiliza la operación, también reduce riesgos y mejora la experiencia para ambas partes”.
El estado de ánimo de un cliente puede desestabilizar o transformar por completo la jornada. “Las emociones se pegan. Si un cliente llega enojado, muchas veces le pasa a uno el enojo o la alegría”, destacaron.
A ello se suma el componente de seguridad, una responsabilidad compartida entre trabajadores y usuarios. Conductas como encender un cigarrillo, mantener el motor en marcha, utilizar el celular cerca del dispensador o mover el vehículo antes de tiempo representan riesgos reales que los pisteros enfrentan a diario.
La asociación advirtió que “acciones que parecen mínimas pueden desencadenar incidentes serios; por eso es fundamental respetar las indicaciones del personal capacitado”.
Los propios trabajadores recomiendan prácticas básicas para mejorar la atención y evitar confusiones: no usar el celular durante el servicio, mantener la ventana abierta, escuchar y confirmar indicaciones, y solicitar los servicios con claridad.
La Cámara insistió en que el país debe avanzar hacia una mayor conciencia ciudadana sobre lo que implica operar en una estación de servicio. Llenar el tanque puede parecer un trámite más del día, pero hacerlo con respeto, atención y empatía fortalece la seguridad y el clima laboral. Además, permite reconocer el rol esencial, y muchas veces subestimado, que cumplen los pisteros en el funcionamiento cotidiano del sistema energético.














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