El rápido avance del parque automotor uruguayo atraviesa una etapa de transformación profunda, impulsada tanto por récords históricos de ventas como por el crecimiento sostenido de la electromovilidad. En este nuevo escenario, las Estaciones de Servicio comienzan a redefinir su rol, pasando de ser puntos de despacho tradicionales a convertirse en centros de carga, servicios y experiencia para el usuario.
Así lo expresó en diálogo con Surtidores, Mathias Álvarez, CEO de MA Group y consultor del sector automotriz, quien advirtió que el dinamismo del mercado plantea oportunidades, pero también desafíos urgentes en materia de infraestructura y planificación.
UN MERCADO EN EXPANSIÓN QUE TENSIONA LA INFRAESTRUCTURA
Según Álvarez, 2025 cerró con cifras históricas de ventas de vehículos en Uruguay, confirmando que el auto propio sigue siendo una de las principales inversiones de los hogares, solo detrás de la vivienda. Sin embargo, el fenómeno no se explica únicamente por el volumen, sino por la transformación del parque automotor.
“La entrada agresiva de marcas de origen chino democratizó el acceso a tecnología y seguridad que antes estaba reservada al segmento premium”, señaló. Esto se refleja en un aumento sostenido de los SUV y en un recambio más rápido de unidades, apalancado además por una mayor flexibilidad en el crédito automotriz.
No obstante, este fenómeno acelerado deja al descubierto un cuello de botella estructural. “El parque crece por ascensor y la infraestructura va por la escalera”, resumió Álvarez, al advertir que calles y rutas, especialmente en áreas metropolitanas y accesos al Este, ya muestran señales de saturación.
LA ELECTROMOVILIDAD DEJÓ DE SER TENDENCIA
El avance del vehículo eléctrico marca uno de los cambios más significativos del mercado. De acuerdo con datos de la ACAU citados por el consultor, Uruguay cerró período pasado con más de 14.000 unidades eléctricas 0 km vendidas y actualmente circulan más de 25.000 vehículos de este tipo.
Para Álvarez, la electromovilidad ya no puede leerse como una moda: “Es una realidad consolidada”. Destacó además un cambio notorio en el comportamiento del consumidor, que hoy llega a las automotoras informado, compara modelos y calcula con precisión el ahorro operativo.
El impulso inicial, favorecido por beneficios fiscales, dio paso a una nueva etapa en la que el mercado comienza a exigir servicios acordes al crecimiento del parque. “Ahora la demanda es clara: más puntos de carga y, sobre todo, carga rápida”, afirmó.
RED ELÉCTRICA SÓLIDA, PERO CON DÉFICIT EN PUNTOS DE CARGA
Consultado sobre la capacidad del sistema eléctrico para absorber la creciente demanda, Álvarez diferenció claramente generación y distribución. “Uruguay tiene una matriz energética robusta y envidiable. El problema no es que falte energía, sino que la estructura para el abastecimiento no creció al ritmo de las ventas”, explicó.
Las escenas registradas durante el último verano en el Este, con colas y cargadores saturados, expusieron esa brecha. “Hoy tenemos más de 25.000 vehículos eléctricos y poco más de 400 puntos de carga públicos, muchos de ellos lentos. Esa ecuación genera fricción operativa y empieza a frustrar al usuario”, comentó.
ESTACIONES DE SERVICIO: PROTAGONISTAS DE LA PRÓXIMA ETAPA
Para el CEO de MA Group, las Estaciones de Servicio están llamadas a cumplir un rol central en la expansión de la red de carga. Si bien la mayoría de los usuarios puede abastecerse en su vivienda para el uso diario, la movilidad interurbana y de media y larga distancia depende de una infraestructura accesible y confiable.
“El modelo cambia radicalmente. Ya no es cargar en cinco minutos e irse. Una carga rápida puede llevar 30 o 45 minutos, y ahí la estación tiene una oportunidad de oro”, explicó. En ese tiempo de espera, servicios como cafetería, minimercado, wifi gratuito, espacios de trabajo o entretenimiento se vuelven determinantes para rentabilizar la experiencia.
Desde su perspectiva, el estacionero que interprete al vehículo eléctrico no como una amenaza, sino como un cliente cautivo durante 20 o 30 minutos, podrá capitalizar un nuevo flujo de consumo dentro de su establecimiento.
UN CAMBIO ESTRUCTURAL QUE EXIGE PREVISIBILIDAD
Álvarez fue categórico al definir el rumbo del sector: “La electromovilidad es un cambio estructural irreversible”. Señaló que las principales marcas globales ya están abandonando el desarrollo de plataformas a combustión y que, en Uruguay, los altos costos del combustible fósil y las distancias cortas hacen que el vehículo eléctrico sea particularmente competitivo.
Sin embargo, relató que los aumentos recientes en el costo de la carga pública, que rondan el 56 por ciento al considerar tarifas y quita de beneficios, generan preocupación. “Golpean la previsibilidad del sistema y son una mala señal para quienes planifican flotas con un horizonte de tres o cinco años”, sostuvo.
A su entender, la movilidad eléctrica necesita reglas claras y estabilidad para consolidarse. “Si el precio de la carga se vuelve volátil o se acerca demasiado al fósil sin ofrecer una experiencia premium, corremos el riesgo de frenar un impulso que costó mucho construir”, concluyó.
Para Álvarez, la transición hacia la electromovilidad va mucho más allá de la tecnología. “Uruguay tiene todo para hacerlo bien. La diferencia la va a marcar cómo y quiénes lideren este proceso”, finalizó.














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