Los movimientos recientes en la cotización internacional del crudo, impulsados por tensiones geopolíticas registradas a comienzos de 2026, tuvieron un impacto limitado y transitorio sobre el mercado energético, sin modificar sus fundamentos estructurales.
“El mercado petrolero es altamente sensible a la incertidumbre geopolítica, pero no todos los eventos generan efectos duraderos. En muchos casos, las subas o bajas responden más a expectativas que a cambios concretos en la producción”, explicó el director ejecutivo de la Cámara de Empresarios del Combustible, José Miguel Masís.
Tras conocerse los acontecimientos internacionales, el barril registró un leve incremento desde niveles cercanos a los 56 dólares hasta el entorno de los 58, una variación interpretada por el sector como un repunte puntual, sin alteraciones en los flujos de suministro ni en la producción mundial. Según el dirigente, este tipo de oscilaciones no necesariamente se traslada de forma inmediata al precio final que enfrentan los consumidores en las estaciones de servicio.
En ese contexto, la evolución del mercado internacional desde finales de 2025 comenzó a reflejar una tendencia descendente asociada a la acumulación de inventarios, mayores niveles de reservas estratégicas y expectativas de sobreoferta durante 2026, a lo que se suma una demanda internacional más débil en grandes economías consumidoras y ajustes de precios en Medio Oriente para sostener participación global.
Este escenario terminó habilitando una reducción en los precios de los combustibles en Costa Rica a partir del 5 de febrero, según la actualización tarifaria dispuesta por la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos.
Con el nuevo esquema, la gasolina súper se ubica en ¢626 por litro, la regular en ¢591 y el diésel en ¢512, consolidando bajas que, en perspectiva interanual, representan reducciones relevantes frente a febrero de 2025. La dinámica confirma que, aun con episodios de volatilidad geopolítica, la tendencia predominante continúa condicionada por factores de oferta y demanda global más que por shocks puntuales.
Sin embargo, más allá del comportamiento internacional del crudo, el precio final en los surtidores costarricenses mantiene una fuerte dependencia del componente fiscal. El impuesto único a los combustibles continúa siendo uno de los elementos de mayor peso dentro de la estructura tarifaria, con recursos destinados principalmente al financiamiento de infraestructura vial, mantenimiento de carreteras y programas vinculados al transporte.
La publicación en el diario oficial La Gaceta, comunicó los nuevos valores impositivos que fueron incorporados por ARESEP a la tarifa vigente y comenzaron a reflejarse en las Estaciones de Servicio de todo el país en el día de ayer, mientras que el gas licuado de petróleo de uso doméstico quedó excluido del ajuste con el objetivo de evitar mayores presiones sobre el costo de vida de los hogares.
En términos operativos, las variaciones siguen teniendo efectos indirectos sobre la movilidad, la logística y los costos de distribución, variables que inciden de manera directa en la demanda de combustibles y en la dinámica comercial.















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