Franquicias en estaciones de servicio

Las Estaciones de Servicio profundizan su apuesta por franquicias gastronómicas

Argentina.
4 Mar, 2026
Suman rentabilidad Las franquicias ganan terreno en las Estaciones de Servicio y comienzan a cambiar las reglas del negocio
El avance de alianzas gastronómicas y la segmentación de formatos modificaron el modelo tradicional. Especialistas afirman que en algunos casos, el EBITDA de este negocio alcanza hasta el 65 por ciento.

En estaciones urbanas bien gestionadas, la tienda suele representar entre 35 por ciento y 60 por ciento del resultado operativo total. En casos de alto tránsito y fuerte propuesta gastronómica, puede superar el 60–65 por ciento del EBITDA”, sostiene Fernando Leguizamón, Director de Chubits y Presidente de la Asociación de Franquicias del Litoral.

En diálogo con Surtidores, el especialista señala que este contexto explica por qué las franquicias comenzaron a ocupar un rol central en la estrategia de red de las petroleras. La decisión ya no es simplemente mejorar la oferta de la tienda, sino definir el modelo económico de la unidad.

AXION energy consolidó su propuesta gastronómica en las Paradas Sangucheras con Café San Juan y desarrollos junto a Lele Cristóbal; por su parte, Puma Energy avanzó con Dean & Dennys, Starbucks, Burger King y Valenti dentro de sus tiendas Súper 7.

YPF, por su parte, anunció un posible acuerdo para sumar Mc Donald’s en algunas de sus estaciones. El CEO de la compañía, Horacio Marín, habló de una segmentación formal de su red en tres formatos con una fuerte apuesta a elevar el estándar gastronómico, incluso incorporando propuestas de alta gama en el segmento más exclusivo.

El mensaje detrás de estas decisiones no es meramente comercial. Es financiero. La comparación entre desarrollar marca propia o incorporar una franquicia reconocida requiere evaluar inversión, margen, volumen y estructura contractual”, explica Leguizamón.

Al respecto indica que una franquicia puede ofrecer mayor atracción de público y rotación, pero implica canon de ingreso, royalties y adecuación de infraestructura. “La inversión total puede ubicarse, según escala, entre 120.000 y 250.000 dólares, con plazos de recuperación que varían según flujo y ubicación”, precisa.

Para Leguizamón, la evaluación debe encararse desde una lógica estrictamente económica. “La decisión no es ideológica; es matemática. La franquicia funciona como una herramienta de aceleración, mientras que la marca propia permite administrar la rentabilidad con mayor control”, afirmó.

El modelo no es uniforme ni aplicable a cualquier plaza. En corredores urbanos con alto tránsito y consumo aspiracional, la franquicia puede potenciar significativamente la facturación y el valor del activo. En ciudades pequeñas o rutas secundarias, donde el volumen es más acotado, una estructura de marca propia bien gestionada puede resultar más eficiente y menos riesgosa.

Desde la mirada estratégica, este proceso podría implicar una presencia más activa de las petroleras en la definición del concepto comercial. “La estación dejó de ser un activo 100 por ciento del operador; cada vez es más parte de un ecosistema de marca controlado desde la petrolera. No necesariamente impondrán tal marca, pero sí impondrán tal nivel de propuesta”, concluyó el Presidente de la Asociación de Franquicias del Litoral.

 

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