gestión de combustibles en gasolineras
México.
16 Abr, 2026
Calidad y seguridad Magna o Premium: ¿por qué la elección del combustible impacta más allá del precio?
Advierten que el uso de gasolina de menor octanaje en motores equivocados puede provocar fallas, mayor consumo y reclamos.

La escena se repite a diario en miles de Estaciones de Servicio. El automovilista mira el precio en el surtidor y elige en función de su bolsillo. Pero esa decisión, que parece menor, puede desencadenar problemas mecánicos, mayor consumo y una cadena de consecuencias que también termina involucrando a los expendedores.

“El precio no lo es todo. La diferencia real está en el octanaje y en cómo se comporta el combustible dentro del motor”, afirmó a Surtidores Latam, Andrés Gutiérrez Torres, CEO de Ciefsa, al analizar un debate que volvió a instalarse en el mercado mexicano: ¿conviene cargar gasolina Magna cuando no alcanza para Premium?

El especialista explicó que la gasolina regular tiene 87 octanos, mientras que la Premium supera los 91, una diferencia técnica que define la resistencia del combustible a detonar antes de tiempo. “No todos los motores funcionan igual, y ahí es donde se vuelve crítica la elección”, señaló.

La advertencia cobra mayor relevancia en un parque automotor que cambió en los últimos años. “Hoy ya no se trata solo de autos de alta gama. Con el downsizing, los motores son más pequeños, pero también más exigentes”, indicó. Según detalló, muchos modelos de segmentos medios e incluso económicos requieren combustibles de mayor octanaje para operar correctamente.

Cuando esa condición no se respeta, aparecen los problemas. “Se produce el ‘cascabeleo’ o knocking, que es una detonación anticipada dentro del cilindro”, explicó Gutiérrez Torres. Esto deriva en pérdida de potencia, vibraciones, mayor desgaste y, en situaciones más severas, daños internos.

“El ahorro por tanque puede transformarse en un costo mucho mayor por reparaciones”, alertó. Asimismo, el efecto no termina en el vehículo, ya que una combustión deficiente incrementa las emisiones contaminantes y eleva el consumo, lo que termina neutralizando la diferencia de precio. “Se generan más monóxido de carbono, hidrocarburos no quemados y partículas”, precisó.

En este punto, el impacto también alcanza a las gasolineras. La elección incorrecta del combustible suele traducirse en reclamos del cliente, dudas sobre la calidad del producto y tensiones en la relación comercial, aún cuando el problema radique en un uso inadecuado.

A esto se suma la variabilidad en la calidad del combustible. “En algunos casos pueden existir alteraciones que modifican el octanaje real, especialmente en gasolinas de menor calidad”, indicó el experto, lo que agrega incertidumbre en la experiencia de carga.

Frente a este escenario, distintos actores del mercado comienzan a inclinarse por opciones de mayor octanaje. “Arrendadoras, agencias y usuarios más informados tienden a recomendar Premium, incluso cuando no es estrictamente obligatorio”, sostuvo.

Sin embargo, Gutiérrez Torres expresó que “si el motor está diseñado para Magna, usar Premium no genera beneficios. Es simplemente pagar más”. El problema de fondo es cómo se toma la decisión. “Es entender qué necesita el motor”, concluyó.

 

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