Después de varias semanas marcadas por la incertidumbre geopolítica, el mercado petrolero comenzó a mostrar señales de mayor estabilidad. Este lunes, el barril de Brent cotizaba en torno a los 72 dólares, muy por debajo de los niveles alcanzados durante los momentos de mayor preocupación por una posible interrupción del tránsito marítimo en el Estrecho de Ormuz. Sin embargo, los analistas coinciden en que el riesgo no ha desaparecido y que la evolución del conflicto en Medio Oriente continuará siendo uno de los principales factores que condicionen el comportamiento de los combustibles a nivel mundial.
En ese marco, la Cámara de Empresarios del Combustible de Costa Rica advirtió que los recientes movimientos del mercado internacional volvieron a reflejar la vulnerabilidad de los países que dependen de las importaciones de hidrocarburos, una realidad compartida por gran parte de América Latina.
Desde la entidad explicaron a Surtidores Latam que la posibilidad de interrupciones en rutas marítimas estratégicas, las decisiones de producción de los principales países exportadores y la volatilidad propia de los mercados energéticos continúan influyendo sobre el costo del petróleo y, en consecuencia, sobre los combustibles que llegan a los consumidores.
Uno de los puntos que sigue bajo permanente observación es el Estrecho de Ormuz, corredor por el que normalmente transita cerca del 20 por ciento del petróleo comercializado en el mundo. Cualquier afectación en esa vía logística tiene capacidad para alterar rápidamente la oferta internacional y generar movimientos en las cotizaciones del crudo.
No obstante, especialistas señalaron que la situación actual presenta diferencias respecto de otras crisis recientes. Entre los factores que ayudaron a moderar un impacto mayor mencionaron la evolución favorable del tipo de cambio, el aumento de la producción por parte de algunos países exportadores, una mejor respuesta de los mercados energéticos y la reorganización de las cadenas globales de suministro.
El director general de la Cámara de Empresarios del Combustible, Pablo Guzmán, explicó que el precio que pagan los consumidores responde a una cadena de factores internacionales que exceden la realidad de cada país.
«Muchas personas observan únicamente el precio que aparece en el surtidor, pero detrás de ese número existe una compleja cadena de variables internacionales que pueden cambiar de un momento a otro. Una crisis a miles de kilómetros de distancia puede terminar impactando el transporte, la producción, el comercio y el costo de vida en Costa Rica», señaló.
Por su parte, el presidente de la organización, Luis Fernando Barrantes, sostuvo que los acontecimientos recientes vuelven a poner de manifiesto la necesidad de fortalecer la capacidad de respuesta frente a un mercado cada vez más expuesto a factores externos:
«Costa Rica no controla el precio internacional del petróleo, no controla los conflictos geopolíticos ni controla las decisiones de los grandes productores de energía. Lo que sí puede hacer es entender mejor esos riesgos, fortalecer su capacidad de respuesta y prepararse para enfrentar escenarios de volatilidad que podrían afectar nuevamente a consumidores y empresas».
La preocupación será uno de los ejes de Expo Gasolineros 2026, encuentro que reunirá a autoridades del sector energético, representantes de organismos reguladores, economistas y especialistas nacionales e internacionales para analizar la evolución del mercado petrolero, la influencia del dólar sobre los precios locales, la seguridad energética y las perspectivas para los próximos años. También se abordarán las lecciones que dejaron las últimas crisis internacionales y las estrategias para fortalecer la resiliencia del país frente a futuras alteraciones del mercado mundial.



















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