El impacto del salario mínimo sobre las estaciones de servicio colombianas va mucho más allá del valor mensual que reciben los trabajadores. Para los empresarios gasolineros, el costo laboral también está condicionado por una actividad que funciona las 24 horas, exige distintos turnos y debe afrontar mayores pagos por jornadas nocturnas, domingos y festivos. A esto se suma la reducción progresiva de la jornada semanal, que desde julio de 2026 llegó a 42 horas, sin disminución salarial.
“Es un tema que nos preocupa siempre, realmente, porque somos unas empresas que trabajan 24 horas y requieren varios turnos para garantizar la buena atención a los consumidores de combustible”, explicó Farid Jones, empresario gasolinero, en diálogo con Surtidores LATAM. Según planteó, el impacto no surge de una sola medida, sino de la suma de distintos componentes que elevan el costo de mantener abierta una estación durante toda la jornada.

Jones señaló que “el problema no es solamente el incremento de salario mínimo”, ya que también inciden “la reducción de la jornada laboral, la mayor recarga nocturna, dominicales y festivos”. En Colombia, la Ley 2466 de 2025 estableció que el trabajo nocturno comprende actualmente el período entre las 19 y las 6 horas. Además, el recargo por trabajar en el día de descanso obligatorio pasó al 90% desde el 1° de julio de 2026 y llegará al 100% en julio de 2027.
Para el empresario, uno de los principales inconvenientes está en que esos mayores desembolsos no necesariamente encuentran una compensación equivalente en los ingresos de las Estaciones. “Estos mayores costos no necesariamente se trasladan al precio de los combustibles ni son compensados proporcionalmente en el margen que recibe el distribuidor, el comercializador del combustible o el empresario”, sostuvo Jones. La estructura de precios de los combustibles líquidos contempla un componente específico para el margen del distribuidor minorista, dentro de un esquema definido por el Gobierno y la CREG.

La situación puede ser todavía más compleja para los establecimientos de menor volumen. Jones diferenció entre las estaciones que tienen una alta venta de combustibles y aquellas ubicadas en municipios pequeños, zonas rurales o apartadas. “Una Estación de Servicio que vende un volumen importante puede tener una mayor capacidad para resolver estos incrementos, pero una estación pequeña y en los municipios apartados y en zonas rurales el impacto siempre tiene un salario mínimo muy fuerte”, afirmó.
Ante ese escenario, algunos empresarios ya analizan cambios en la organización de sus establecimientos. “En algunos casos, la reducción de horarios, que tienen que trabajar los propietarios de las estaciones, disminución de personal”, mencionó Jones. También planteó la posibilidad de evaluar si resulta viable mantener determinados turnos durante la noche cuando el volumen vendido no alcanza para cubrir el costo de los trabajadores asignados a ese período.
El debate coincide con el proceso que lleva adelante la CREG para definir la metodología de remuneración del margen de distribución minorista de gasolina y ACPM. Durante 2026, la Comisión abrió espacios de trabajo con distribuidores minoristas y otros actores del mercado, mientras sus propuestas contemplan los costos asociados a la actividad y distintos esquemas para determinar el margen según las condiciones de cada mercado.
Para Jones, el desafío está en que el cumplimiento de las obligaciones laborales pueda convivir con la viabilidad económica de las estaciones. “Creo que el llamado al sector debe ser a trabajar bastante los derechos laborales, también revisar las condiciones de los trabajadores, pero también se necesita que el gobierno y la CREG reconozcan que esos mayores costos deben tener una mayor correspondencia en la metodología y la actualización del margen minorista”, afirmó. Y agregó: “Es importante revisar el margen y los costos que están teniendo las estaciones de servicio”. En el proceso regulatorio vigente, la CREG analiza precisamente la metodología aplicable a la remuneración del margen minorista de gasolina motor corriente, ACPM-diésel y sus mezclas con biocombustibles.





