La expansión de la movilidad eléctrica plantea un cambio que va más allá de la incorporación de vehículos con nuevas tecnologías. El impacto también alcanza al consumo energético, los costos de movilidad y la planificación de las ciudades, en un escenario donde el transporte ocupa un lugar central en la vida cotidiana y en la demanda de energía.
En un análisis compartido con Surtidores LATAM, Fitzgerald Cantero Piali, director de OLACDE y exdirector Nacional de Energía de Uruguay, puso el foco en la relación entre movilidad eléctrica y calidad de vida. “Moverse forma parte de la vida diaria: ir a trabajar, llevar a los hijos a estudiar, hacer una compra, atender una consulta médica o encontrarse con otros”, señaló.
Desde esta perspectiva, Cantero Piali sostiene que la movilidad eléctrica no debería ser entendida únicamente como una cuestión tecnológica. “La movilidad eléctrica no es solamente un tema tecnológico. Es una oportunidad para mejorar aspectos concretos de esa vida cotidiana”, expresó.

Uno de los puntos señalados está relacionado con las características operativas de los vehículos eléctricos. Según el especialista, “un vehículo eléctrico no produce emisiones ni ruido por el caño de escape”, mientras que también requiere menos mantenimiento y puede disminuir el costo asociado a cada kilómetro recorrido.
El impacto energético adquiere otra dimensión cuando los vehículos eléctricos se integran con sistemas de generación eléctrica cada vez más limpios. En ese escenario, el cambio tecnológico puede contribuir a reducir la dependencia de combustibles importados y la exposición de los consumidores a las variaciones de sus precios, un aspecto relevante para los mercados energéticos latinoamericanos.

Para las ciudades, el análisis también pone sobre la mesa variables económicas y ambientales. “Esto importa especialmente en nuestras ciudades, donde el transporte incide en el presupuesto de los hogares, en la calidad del aire y en el tiempo que dedicamos a trasladarnos”, planteó Cantero Piali.
Sin embargo, el especialista advierte que la electrificación por sí sola no alcanza para resolver los principales problemas urbanos. “La movilidad eléctrica no resolverá por sí sola los problemas de tránsito, transporte público o planificación urbana”, afirmó, aunque consideró que puede formar parte de una estrategia más amplia vinculada con ciudades más limpias, transporte eficiente y un uso de la energía orientado a mejorar la calidad de vida.
En su análisis, Cantero Piali también planteó una definición más amplia sobre el desarrollo tecnológico. “El desarrollo no consiste solamente en incorporar nuevas tecnologías. Consiste en que esas tecnologías hagan más fácil, más saludable y más previsible la vida cotidiana”, concluyó.





