Al final, la sangre no llegó al río. La Asociación Nacional de Detallistas de Gasolinas (Anadegas) dejó sin efecto el retiro de los verifones que había anunciado para el viernes, de modo que los automovilistas podrán seguir llenando el tanque con crédito o débito, como de costumbre. La novedad se conoció este martes, tras la cita convocada por el ministro Yayo Sanz Lovatón.
Del ultimátum a la tregua
Hasta hace apenas unas horas, el tono era muy distinto. Juan Elías Pérez, titular de la entidad, había advertido que sentarse a dialogar no implicaba levantar nada: “Si esta reunión resulta ser más de lo mismo, no suspenderemos nuestro llamado”, avisó. El plan consistía en desenchufar las terminales de cobro electrónico a las 6:00 de la mañana en todas las bocas afiliadas.
Pero la mesa del martes cambió el panorama. Según explicó el dirigente, lo que inclinó la balanza fue verificar que las conversaciones con las entidades financieras están “muy avanzadas”. Resultado: la protesta quedó en pausa y rige ahora un nuevo plazo, esta vez sin fecha de vencimiento.

Qué dijeron el Gobierno y los expendedores
Sanz Lovatón buscó llevar calma. “El gobierno dominicano seguirá trabajando para que todos los sectores que interactúan en este mercado puedan tener una salida viable, que les permita seguir trabajando y seguir dándoles el servicio a los dominicanos”, sostuvo el funcionario.
Por su parte, Pérez reconoció la gestión del ministro y la de Eddy Alcántara, director de ProConsumidor, a quienes atribuyó buena parte del entendimiento. También tuvo palabras para el mandatario Luis Abinader: “Tras comprobar que las negociaciones van muy avanzadas con la banca nacional, agradecemos el empeño del presidente de la República para buscarle solución a este impase que tenemos por la alta comisión en las tarjetas de crédito”, declaró.

El fondo del asunto: comisiones que se comen la ganancia
Conviene no perder de vista qué está en juego. Los gasolineros no cuestionan el dinero plástico en sí, sino lo que les cuesta aceptarlo. De acuerdo con la agrupación, los cargos por procesar cada operación se llevan cerca del 27 % de su utilidad bruta, un mordisco difícil de digerir en un rubro de márgenes finitos.
Además, el sector asegura que, en un relevamiento propio sobre 34 naciones, República Dominicana aparece como el lugar donde los comerciantes del segmento pagan más caro por ese servicio. De ahí la insistencia en revisar las condiciones económicas atadas a los pagos con plástico.
¿Y ahora qué?
La pelota queda del lado de los bancos. El reclamo sigue en pie y las filiales provinciales —con San Francisco de Macorís como epicentro de la movilización en el Cibao— venían operando coordinadas, por lo que los empresarios conservan capacidad de reacción si el diálogo se enfría.
Por el momento, sin embargo, prima la cautela: los clientes pueden abonar con normalidad y la amenaza de desconexión queda archivada mientras avancen las tratativas.





