El crecimiento de la demanda puede llevar a una estación de servicio a incorporar nuevos tanques, dispensadores, islas u otros componentes. Sin embargo, no todas las intervenciones tienen el mismo alcance ni requieren los mismos trámites. El ingeniero Juan Carlos Espinoza López, profesional con más de 30 años de experiencia, compartió con Surtidores LATAM las diferencias entre una ampliación y una modificación, además de las etapas que deben contemplarse antes de ejecutar las obras.
“Existe ampliación cuando aumenta la capacidad, el número de componentes o el área utilizada por la Estación”, explicó Espinoza López. En cambio, detalló que existe modificación “cuando cambia la configuración aprobada sin que el objetivo principal sea aumentar la capacidad”, como puede ocurrir con el reemplazo de un tanque deteriorado, la reubicación de una isla, el cambio de tuberías o la sustitución de dispensadores. Según precisó, algunas intervenciones pueden reunir ambas condiciones.

El primer paso consiste en definir con precisión el alcance de la intervención. Para ello, se deben comparar los planos aprobados con la configuración que se pretende implementar, identificando el terreno, los componentes existentes, los equipos que serán retirados, las nuevas instalaciones y las distancias de seguridad. Esta revisión permite determinar qué tipo de procedimiento corresponde antes de avanzar con la obra.
Una vez definido el alcance, se debe determinar el trámite ambiental. “El instrumento ambiental se realiza antes de construir”, explicó el especialista. Los cambios cuyos impactos sean considerados no significativos se tramitan mediante un Informe Técnico Sustentatorio, mientras que aquellas modificaciones que alteren sustancialmente las condiciones aprobadas requieren modificar el instrumento ambiental correspondiente.
La tercera fase comprende el desarrollo de la ingeniería y la tramitación del Informe Técnico Favorable. El expediente debe representar las instalaciones proyectadas e incluir planos, memoria descriptiva, estudio de riesgos y cálculos. De acuerdo con Espinoza López, el ITF “se obtiene antes de ejecutar las obras”, por lo que constituye una instancia previa a la intervención física de la estación.

Con la documentación aprobada, comienza la ejecución. En esta etapa se retiran los componentes que serán reemplazados y se instalan los nuevos tanques, tuberías, islas, dispensadores, instalaciones eléctricas y sistemas de seguridad, siguiendo lo establecido en el expediente evaluado.
Finalizados los trabajos, corresponde realizar las pruebas y verificar la conformidad de las instalaciones. En esta instancia, OSINERGMIN verifica las pruebas y la conformidad de las instalaciones, mientras que los tanques y tuberías subterráneos deben permanecer descubiertos durante la inspección.
El último paso es actualizar el Registro de Hidrocarburos. “Debe reflejar el terreno, los tanques, capacidades, productos, islas, dispensadores y demás componentes realmente instalados antes de iniciar su operación”, concluyó Espinoza López.





