En un contexto donde los márgenes operativos se estrechan en toda Latinoamérica, los administradores de Estaciones de Servicio se enfrentan a una pregunta fundamental: ¿cómo mantener la rentabilidad sin sacrificar la calidad del servicio? Para Javier Vargas Becerra, administrador con años de experiencia, la respuesta no está solo en la operación diaria, sino en un aspecto que a menudo pasa desapercibido: la gestión regulatoria.
Según mencionó a Surtidores LATAM, el punto de partida debe ser entender que este es un sector regulado, donde los ingresos y las tarifas también lo están. “La estrategia que deberíamos priorizar es la gestión regulatoria, porque si nuestro ingreso es regulado, nuestra tarifa es regulada, allí es donde deberíamos prestar mayor atención”, afirmó. El administrador sostiene que trabajar de manera activa con el regulador permitiría construir tarifas más eficientes que reflejen adecuadamente los costos reales de prestación del servicio.
En paralelo, señaló que la búsqueda de eficiencias continúa siendo un ejercicio permanente, aunque cada vez más desafiante. “Siempre estaremos persiguiendo eficiencias donde las podemos capturar”, explicó.
Sin embargo, reconoció que, tras varios años de operación, la curva de aprendizaje reduce las oportunidades de encontrar nuevos márgenes de optimización en un negocio que, por naturaleza, es estable en su operación.
Pese a ese escenario, Vargas Becerra aseguró que todavía existen áreas donde se pueden generar ahorros importantes. Un ejemplo es la modificación de las fuentes de recaudo: “Eso puede hacer que cambie nuestra estructura de costos y nos obliga a adaptarnos”.
Lo mismo ocurre con los cambios normativos, como los derivados de la reciente reforma laboral en Colombia, que impactan directamente en la rotación del personal. “Ese sí, sin duda, va a tener un impacto sobre la calidad en la atención al cliente”, advirtió.
“Creo yo que parte de tratar de sostener la rentabilidad está también enfocado en buscar una diversificación del negocio”, aseguró. Esta visión coincide con la tendencia regional que impulsa a las estaciones a convertirse en espacios de servicios complementarios y nuevas unidades comerciales.
“En esta nueva etapa del sector, es resultado de una mezcla de regulación eficiente, flexibilidad para adaptarse a cambios laborales y de mercado, adopción de incentivos energéticos y visión estratégica para diversificar”, cerró Vargas Becerra.














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