La combinación de márgenes congelados desde hace más de dos décadas, sobreoferta de bocas de expendio y mayor presión de costos por el dinero digital configura, según APESA, uno de los momentos más complejos para el sector.
La rentabilidad de las Estaciones de Servicio en Paraguay vuelve al centro del debate. En diálogo con Surtidores Latam, el presidente de APESA, Víctor Yambay, describió un escenario “bastante complicado” para los operadores, marcado por márgenes que no se actualizan desde 2001, una competencia desordenada y la fuerte incidencia de la petrolera estatal Petropar en la fijación de precios.
“El mercado es muy atípico”, sostuvo el dirigente al detallar que en el país funcionan cerca de 3.500 expendedoras abastecidas por 23 distribuidoras. “Es un mercado demasiado competitivo, con muchos vaivenes que hacen muy difícil la operación”, explicó. A ese cuadro se suma la condición mediterránea de Paraguay, que encarece la logística y amplifica cualquier alteración internacional en el precio del crudo o los combustibles refinados.
Para Yambay, uno de los principales problemas es que Petropar compite en el mercado mientras, al mismo tiempo, incide en la referencia de precios. “Con el pretexto de regular, nos hace trabajar con márgenes muy apretados”, afirmó, y agregó que existe “mucho precio político y parcialidad en las decisiones”, lo que introduce mayor incertidumbre para la planificación empresarial.
La tensión geopolítica en Medio Oriente es otro factor de preocupación. Según el titular de APESA, cualquier sobresalto externo repercute con fuerza en Paraguay debido a su estructura logística. “No es un momento claro. Vamos a ver con qué nos encontramos este mes”, advirtió, en referencia al impacto que podría tener una eventual escalada entre potencias internacionales sobre los valores de importación.
En el plano interno, la gremial comenzó una ronda de gestiones ante el Ministerio de Industria y Comercio y el INTN con el objetivo de revisar normativas que, según afirman, cargan excesivamente sobre el operador responsabilidades que también deberían recaer en las distribuidoras. “Queremos descomprimir un poco y pelear por una mejora del margen”, indicó Yambay.
Otro frente abierto es el avance del dinero digital y las promociones bancarias. Si bien impulsan el consumo, implican comisiones adicionales para las estaciones. “Cada promoción implica una comisión adicional para el operador, que termina reduciendo aún más el margen por litro”, explicó. En ese contexto, las tiendas de conveniencia se transformaron en un sostén importante para muchas bocas de expendio, aunque los volúmenes promedio de venta de combustibles muestran una tendencia descendente ante la proliferación de nuevos puntos de venta.
Desde APESA reconocen que la nueva comisión directiva buscará reordenar la agenda gremial y reforzar el diálogo institucional, en un mercado que, según definen, atraviesa una etapa de fuerte presión competitiva y regulatoria. Con márgenes históricos sin actualización y un entorno internacional volátil, los estacioneros paraguayos advierten que el equilibrio del negocio es cada vez más frágil.


















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