La industria minorista de combustibles en el Perú atraviesa un escenario cada vez más exigente, marcado por la competencia intensa, la regulación estricta y márgenes operativos ajustados. Así lo señalóa Surtidored LATAM, Denisse Castillo Gallo, Gerente Adjunta de Estaciones de Servicios San José S.A.C., al analizar los principales desafíos que enfrenta el sector y las claves para su sostenibilidad.
Según la ejecutiva, el mercado peruano es un entorno maduro donde conviven grandes operadores como Primax, Repsol y Petroperú, junto a una amplia red de estaciones independientes. Esta coexistencia genera una dinámica altamente competitiva, donde la presión sobre los precios y la eficiencia operativa es constante.
En términos estructurales, si bien más del 60 % de las Estaciones de Servicio en el país son independientes, una parte importante de las ventas se concentra en redes con marca, lo que evidencia el peso de los grandes actores en el negocio “Esta dualidad obliga a los operadores más pequeños a buscar estrategias diferenciadoras para sostener su participación en el mercado”, comentó.
Castillo Gallo remarcó que uno de los principales condicionantes es la regulación. El rol de OSINERGMIN, encargado de supervisar y transparentar el mercado, limita las posibilidades de maniobra comercial, especialmente en materia de precios. Herramientas como la publicación de tarifas fomentan la competencia, pero también reducen el margen de acción de los empresarios.
Asimismo remarcó que, la diferenciación se vuelve un factor importante, obligando a los operadores a repensar su propuesta de valor y a enfocarse en aspectos como la calidad del servicio, la cercanía con el cliente y la innovación en la oferta.
En ese aspecto, destacó que los márgenes estructuralmente bajos del sector exigen una gestión rigurosa de los costos y una administración financiera disciplinada. “No hay espacio para la improvisación”, sostuvo, al tiempo que subrayó la importancia de tomar decisiones basadas en información precisa y en indicadores de desempeño.
En esa línea, la ejecutiva enfatizó el rol creciente de la analítica de datos en la gestión comercial. Comprender los hábitos de consumo, optimizar inventarios y ajustar estrategias de precios en tiempo real son herramientas que permiten mejorar la rentabilidad en un negocio donde cada detalle cuenta.
De cara al futuro, Castillo Gallo fue clara: el desafío ya no pasa por vender más volumen, sino por vender mejor. Esto implica una transformación en la forma de operar, donde la eficiencia, la inteligencia comercial y la experiencia del cliente se convierten en pilares fundamentales del crecimiento sostenible. Finalmente, consideró que las estaciones de servicio que logren adaptarse a este nuevo enfoque serán las que puedan sostener su rentabilidad en el tiempo.

















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