Puerto Leguízamo enfrenta dificultades para sostener su suministro eléctrico debido a la escasez de diésel, un insumo clave para el funcionamiento de sus plantas generadoras, lo que obligó a activar medidas de emergencia para evitar cortes en el servicio.
El problema se origina en una combinación de factores logísticos y climáticos que afectan directamente la cadena de suministro. La drástica reducción del caudal del río Putumayo, principal vía de transporte hacia la localidad, impidió el tránsito de embarcaciones, interrumpiendo el abastecimiento regular de ACPM y dejando a la población con reservas mínimas.
A diferencia de otras regiones del país, Puerto Leguízamo no está conectado al Sistema Interconectado Nacional, lo que lo obliga a depender exclusivamente de generación térmica a base de diésel. Este modelo implica un consumo cercano a los 3.500 galones diarios, lo que convierte cualquier interrupción logística en una amenaza inmediata para la continuidad del servicio eléctrico.
Frente a este escenario, el Ministerio de Minas y Energía activó un plan de contingencia que incluyó un puente aéreo entre Puerto Asís y Puerto Leguízamo. En el primer vuelo se trasladaron aproximadamente 1.400 galones de combustible, mientras que la operación diaria contempla hasta cuatro trayectos para movilizar cerca de 6.000 galones.
El operativo busca acumular alrededor de 20.000 galones en los próximos días, a lo que se suma la autorización para adquirir otros 10.000 galones adicionales. Según las autoridades, estas medidas permitirían garantizar el suministro energético durante al menos 10 días, tomando como base un consumo promedio cercano a los 3.000 galones diarios.
En paralelo, el Gobierno nacional avanza en la logística para transportar cerca de 100.000 galones adicionales que permanecen almacenados en Puerto Asís. Sin embargo, su traslado depende de la recuperación de las condiciones de navegabilidad del río, lo que vuelve a evidenciar la fragilidad estructural del sistema de abastecimiento en zonas apartadas.
En estos contextos como el amazónico, donde el transporte fluvial es determinante, los eventos climáticos pueden generar disrupciones severas tanto en el suministro energético como en la distribución de combustibles.
En ese sentido, la emergencia en Puerto Leguízamo reabrió el debate sobre la necesidad de avanzar hacia soluciones más resilientes, como sistemas híbridos de generación, almacenamiento estratégico de combustibles y mejoras en la infraestructura logística.





