El mercado colombiano de combustibles líquidos cerró 2025 con una participación cercana al 1,5% del PIB y una inversión de $3,1 billones, según el informe económico de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas, elaborado sobre el desempeño del sector y sus perspectivas hacia 2031. Para los empresarios de Estaciones de Servicio, el escenario plantea un mercado con mayor demanda, pero también con nuevas exigencias para sostener el abastecimiento.
El consumo total alcanzó los 351 KBD (miles de barriles por día), con un crecimiento de 0,9% durante 2025. La gasolina tuvo un avance de 2,6%, mientras que la gasolina extra registró un salto de 36,3%. En este último caso, la ACP atribuyó el comportamiento a la menor diferencia de precio frente a la corriente y a una mayor presencia de vehículos de alto rendimiento y tecnologías híbridas.
El diésel, en cambio, presentó una caída de 1,2%, asociada a los cambios derivados de la eliminación del subsidio para grandes consumidores, una menor demanda eléctrica frente a 2024 y un menor uso de quemadores industriales. El jet fuel mostró una dinámica distinta, con un crecimiento de 3,4%, impulsado por el tráfico aéreo internacional, nuevas rutas y la consolidación de Colombia como hub regional.

Para la distribución minorista, uno de los principales puntos señalados por el documento está en la seguridad del suministro. Durante 2025 se registraron 580 atentados contra oleoductos, 490 válvulas ilícitas y 837 bloqueos viales. De acuerdo con la ACP, estos episodios ejercieron presión sobre toda la cadena, incluida la distribución mayorista y minorista, aunque el abastecimiento pudo sostenerse mediante importaciones coyunturales, ajustes logísticos, cambios en las mezclas y una gestión activa de inventarios.
El escenario hacia 2031 suma otro dato de peso para las Estaciones: el Plan Indicativo de Abastecimiento de Combustibles Líquidos (PIACL), elaborado por la UPME a finales de 2025, advierte que las importaciones estructurales de gasolina podrían alcanzar el 50% del consumo nacional. Para el diésel se proyecta una participación importada cercana al 3%, mientras que en jet fuel podría llegar hasta el 20% una vez utilizados los márgenes disponibles de producción local.
La demanda, además, seguiría en expansión. Los agentes consultados proyectan para 2026-2031 un crecimiento promedio anual de 1,6% en el consumo total, con aumentos de 1,5% para gasolina corriente, 1,3% para diésel y 3% para jet fuel. El comportamiento estará condicionado por la actividad económica, las decisiones sobre el FEPC, la incorporación de nuevas tecnologías vehiculares y las necesidades de generación térmica durante escenarios climáticos críticos.

En ese marco, la ACP plantea como prioridades asegurar el abastecimiento mediante reglas claras para el FEPC, habilitación del Jet A, menores tiempos regulatorios, esquemas de remuneración orientados al mercado y un Centro Nacional de Operación. También propone avanzar en almacenamientos estratégicos, mecanismos de administración y remuneración de esas reservas, mayores mezclas de etanol y desarrollo del SAF. El informe señala, además, que el 96% del parque automotor colombiano todavía depende de combustibles líquidos, frente a participaciones de 0,8% para híbridos, 0,1% para GNV y 0,1% para vehículos eléctricos.





