El precio en el surtidor no siempre alcanza para determinar qué combustible resulta más conveniente para una flota. Esa es una de las principales conclusiones del análisis elaborado por Jhan Junior Espinoza Peña, ingeniero en Energía y supervisor 4B de Gas Natural en OSINERGMIN, quien compartió con Surtidores LATAM una comparación de los valores registrados durante 2026 en Lima Metropolitana.
Al observar los precios publicados al 15 de septiembre, el GNV-C registró un promedio de S/1,78 (US$0,53) por m³, mientras que el GLP alcanzó S/6,92 (US$2,05) por galón. Para los combustibles líquidos, las referencias relevadas ubicaron al gasohol regular entre S/18,79 (US$5,58) y S/19,40 (US$5,76) por galón y al diésel entre S/22,79 (US$6,76) y S/23,99 (US$7,12). Espinoza Peña advierte que estos valores no pueden compararse directamente porque corresponden a distintas unidades de comercialización y, por eso, deben llevarse a una base energética común.

Ese ejercicio modifica la lectura. Según el análisis, al expresar los precios como galón equivalente de gasolina (GGE), el GNV-C se ubicó en S/6,30 (US$1,87), el GNL vehicular en S/7,00 (US$2,08) y el GLP en S/9,43 (US$2,80), frente a S/19,81 (US$5,88) para el gasohol regular y S/21,36 (US$6,34) para el diésel. En términos energéticos, el estudio estima que el GNV cuesta aproximadamente 68% menos que el gasohol, mientras que el GNL presenta una diferencia cercana al 64%.
La evolución de los precios durante los primeros ocho meses del año también marca diferencias. Mientras el GNV-C acumuló una variación de apenas 2% entre enero y agosto, el GNL permaneció estable. En el mismo período, el GLP aumentó 16%, el gasohol regular 44% y el diésel 61%. Para Espinoza Peña, estos movimientos permiten observar una mayor estabilidad del gas vehicular frente a los combustibles líquidos.

Pero el precio de la energía no determina por sí solo el resultado económico de una unidad. El especialista señala que «la eficiencia del motor, la ruta, la carga, el mantenimiento y el peso del sistema determinan el ahorro final por kilómetro», por lo que la comparación debe trasladarse del surtidor al costo total de operación.
La diferencia también aparece cuando se analiza el tipo de vehículo. Para taxis y vehículos que trabajan con aplicaciones, el análisis ubica al GNV-C como una alternativa asociada a una utilización urbana intensiva. En vans y buses urbanos, las rutas repetitivas y un abastecimiento previsible favorecen nuevamente al gas natural, mientras que para camiones urbanos plantea una evaluación entre GNV y diésel según la disponibilidad de red, la autonomía y las exigencias de carga.
En el transporte de larga distancia, en cambio, el escenario cambia: el estudio plantea al GNL y al diésel como alternativas a evaluar. El GNL requiere corredores con abastecimiento asegurado, mientras que el diésel mantiene una cobertura más amplia. «Más kilómetros + ruta estable + red disponible» aparece como la regla de inversión planteada en el análisis para determinar cuándo la alternativa a gas puede capturar una mayor ventaja económica.
«Valores en dólares calculados al tipo de cambio del BCRP del 15/09/2026 (S/3,37 por US$).»





