El mercado de gas natural en Colombia enfrentó una de sus mayores tensiones durante el Fenómeno de El Niño 2009–2010, cuando el país debió aplicar un racionamiento programado del combustible. En ese contexto, la falta de información clara sobre oferta, demanda y contratos dificultó la toma de decisiones y expuso debilidades en la organización del mercado.
Cabe mencionar que a partir de esa experiencia, el sector energético incorporó la gestión de información como un eje central para garantizar el abastecimiento. El objetivo fue contar con datos confiables y oportunos que permitieran ordenar la comercialización del gas y responder con mayor previsibilidad ante eventos críticos.
En ese marco, el Gobierno definió una política pública orientada a asegurar la disponibilidad de gas natural y fortalecer la transparencia del mercado. La Comisión de Regulación de Energía y Gas avanzó en la organización del mercado mayorista y creó la figura del Gestor del Mercado de Gas Natural.
Desde 2015, la Bolsa Mercantil de Colombia cumple ese rol. Su función principal es recopilar, centralizar y publicar información operativa y transaccional del mercado, incluyendo volúmenes, precios y contratos, con el fin de reducir las asimetrías de información entre los distintos agentes.
Según recordaron a través de un informe, además de publicar datos, la plataforma monitorea de forma permanente el comportamiento del mercado y elabora informes periódicos. Según explicó a través de un comunicado María Claudia Alzate Monroy, directora del Gestor del Mercado de Gas, esta información permite anticipar riesgos de abastecimiento y facilitar decisiones tanto para el Gobierno como para las empresas del sector.
Uno de los puntos más importantes a recientes fue la publicación del Informe Anual 2023, difundido a comienzos de 2024. En ese documento se advirtió sobre un faltante de gas en el corto, mediano y largo plazo, asociado principalmente a la declinación de los principales campos productores que abastecen al país durante décadas.
De acuerdo con el documento compartido, la información disponible permitió identificar con mayor precisión las brechas entre oferta y demanda y confirmar la necesidad de recurrir a importaciones de gas natural para asegurar la continuidad del suministro, especialmente para la generación térmica.
Hoy en día, a partir de estos datos el Gobierno y los agentes del mercado avanzaron en medidas para mitigar los riesgos, como ajustes regulatorios que flexibilizan la comercialización del gas, cambios en la duración de los contratos y el impulso a proyectos de infraestructura, incluyendo terminales de regasificación. De está manera, de cara a los próximos años, la evolución del mercado de gas estará marcada por la capacidad de anticipar faltantes y coordinar respuestas entre el Estado y los agentes privados.













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