El mercado global del gas natural podría generar nuevos desafíos para México en los próximos meses. La combinación entre la recarga obligatoria de inventarios en Europa, el incremento de compras en Asia y la dependencia mexicana del gas estadounidense podría derivar en un escenario de mayor volatilidad y presión sobre el suministro, especialmente de cara al aumento estacional de los requerimientos eléctricos.
Según expresó a Surtidores Latam el analista energético Ramses Pech, el sistema energético del gas natural funciona bajo dos dinámicas distintas que condicionan su disponibilidad y precio a nivel mundial. Por un lado, el gas transportado por ductos responde a circuitos comerciales regionales, con referencias como Henry Hub o Waha en Estados Unidos, mientras que el Gas Natural Licuado se mueve en un ámbito global donde los cargamentos se dirigen hacia los destinos que pagan mejores precios.
“México participa principalmente en el mercado regional al importar gas por ductos desde Estados Unidos, con precios indexados a esas referencias”, explicó Pech. En contraste, el GNL opera bajo una lógica internacional donde influyen factores logísticos, costos de transporte y condiciones geopolíticas.
En ese marco, el especialista advirtió que Europa llegará a 2026 con niveles de almacenamiento particularmente bajos. Al 7 de marzo, los inventarios se ubicaban en torno al 29,4 por ciento de su capacidad, uno de los niveles más reducidos de los últimos cinco años. La normativa europea obliga a alcanzar cerca del 90 por ciento antes del invierno, por lo que el continente deberá iniciar en mayo un fuerte proceso de recarga de reservas.
Este panorama implicaría una expansión de la demanda de GNL en la dinámica internacional del gas internacional, con Estados Unidos como uno de los principales proveedores. Paralelamente, países asiáticos como China, Japón y Corea también podrían intensificar sus compras, en parte por la incertidumbre energética derivada del conflicto en Medio Oriente.
Para Pech, esta competencia por cargamentos de gas licuado tenderá a elevar los precios spot y a direccionar los volúmenes hacia las propuestas que ofrezcan mejores condiciones comerciales. “EEUU evaluará incrementar sus exportaciones de GNL hacia Europa si la infraestructura de suministro desde Medio Oriente resulta afectada”, señaló. De esta manera, México quedaría aún más condicionado a las decisiones energéticas estadounidenses.
Bajo estas condiciones, México podría enfrentar un doble desafío. Por un lado, una eventual priorización de exportaciones estadounidenses hacia los mercados de GNL más rentables. Por otro, la limitada capacidad nacional para amortiguar interrupciones o variaciones de precio.
El especialista recordó que el país carece de reservas estratégicas de gas natural y cuenta con inventarios equivalentes apenas a dos o tres días de consumo en ductos y tanques físicos. Esta situación reduce el margen de maniobra ante cambios bruscos en el flujo de suministro.
La coyuntura adquiere mayor relevancia si se considera el comportamiento estacional del consumo energético. A partir de mayo las temperaturas comienzan a elevarse en gran parte del territorio mexicano, lo que incrementa el uso de electricidad y obliga a las centrales de ciclo combinado a operar con mayor intensidad.
“Al aumentar la generación eléctrica, la demanda de gas natural también se eleva. Si coincide con un mercado internacional tensionado, el país podría enfrentar mayores costos o restricciones en el abastecimiento”, advirtió Pech.
El analista consideró que México seguirá dependiendo en gran medida de las decisiones de Estados Unidos respecto a la asignación de su gas entre el comercio doméstico, las exportaciones por ducto y los cargamentos de GNL destinados a Europa o Asia.


















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