Producción de petróleo en México
México.
21 Ene, 2026
Análisis PEMEX y el desafío de producir más combustibles: ¿siguen sirviendo los contratos actuales?
Garantizar diésel, gasolina y otros combustibles sigue siendo un eje central de la política energética mexicana.

Estas últimas semanas se demostró que el petróleo y los combustibles siguen siendo estratégicos, y ante esto PEMEX enfrenta un desafío: cómo incrementar y sostener la producción de crudo para abastecer refinerías, garantizar diésel y otros combustibles, y al mismo tiempo generar ingresos suficientes para el Estado mexicano.

Según expresó a Surtidores Latam, el analista energético Ramsés Pech, el problema no es solo productivo, sino contractual y financiero. Los modelos que hoy utiliza México para la extracción de hidrocarburos, rondas, asignaciones y contratos mixtos, comienzan a mostrar límites frente a un escenario geopolítico más exigente y competitivo.

El Programa Sectorial de Energía 2025–2030 fija como meta una producción cercana a 1.8 millones de barriles diarios, con el objetivo de sostener la operación de las refinerías y avanzar en la autosuficiencia energética.

Sin embargo, Pech comentó que la autosuficiencia no es uniforme, ya que mientras el foco está puesto en el diésel, otros combustibles como la gasolina, la turbosina o el GLP continúan dependiendo del equilibrio entre producción nacional e importaciones.

Los contratos mixtos se basan en empresas donde PEMEX mantiene el control y los privados participan como socios, pero con márgenes operativos acotados. Para Pech, este esquema dificulta la toma de decisiones rápidas, retrasa inversiones y alarga los tiempos de recuperación del capital.

“El modelo contractual vigente pierde relevancia frente al nuevo contexto geopolítico”, señaló el especialista, al subrayar que el petróleo seguirá siendo un recurso en las transacciones globales en los próximos años.

Esto impacta directamente en la disponibilidad de combustibles, ya que menor producción de crudo implica menor capacidad de refinación y menor flexibilidad comercial.

En su análisis, Pech mencionó que otros países productores optaron por contratos más flexibles, donde el Estado conserva la propiedad del recurso, pero la empresa privada asume la operación, la inversión y el riesgo, recuperando su capital directamente con parte del petróleo producido.

Este tipo de esquemas, como los contratos de participación productiva, permiten: aumentar la producción en campos maduros, recuperar inversiones desde los primeros años, reducir la carga financiera del Estado, y generar más crudo disponible para refinación.

Sin entrar en detalles técnicos, el analista relató que México podría evaluar una adaptación de este tipo de modelo, alineada con su marco legal y sus objetivos energéticos. Asimismo, un aumento sostenido de la producción permitiría a la estatal asegurar mayor suministro de diésel, combustible para el transporte y la actividad productiva. “El petróleo seguirá siendo demandado. La pregunta es si México está preparado para adaptarse y capturar ese valor”, concluyó Ramsés Pech.

 

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