Colombia.
26 Feb, 2026
Actualidad Ríos como negocio: la oportunidad del retail en las Estaciones de Servicio fluviales
Altos costos logísticos, estricta regulación ambiental y operación en zonas estratégicas convierten a las estaciones fluviales en un modelo desafiante.

En un país atravesado por grandes cuencas hidrográficas, donde los ríos funcionan como verdaderas autopistas naturales, las Estaciones de Servicio Fluviales se consolidan como un eslabón estratégico para el abastecimiento energético y el desarrollo regional. Así lo destacó la Federación de Estaciones de Combustibles y Energéticos de Colombia, al poner en valor el rol que cumplen estos puntos de suministro en la llamada “Colombia profunda”, donde el acceso terrestre es limitado o inexistente.

En departamentos como Amazonas, Putumayo, Guaviare y Vaupés, los ríos no son sólo un recurso natural: son la principal vía de transporte de personas, alimentos, medicinas y bienes esenciales. En estos territorios, las EDS fluviales garantizan el suministro de combustibles para embarcaciones, plantas eléctricas y actividades productivas, sosteniendo la movilidad y la dinámica económica local.

Para los empresarios minoristas del sector, este modelo representa mucho más que un nicho geográfico. Se trata de una operación con alto impacto social y económico, donde cada litro despachado permite mantener conectadas a comunidades enteras. Sin estas estaciones, buena parte del comercio, el transporte escolar, la atención médica itinerante y el abastecimiento de víveres quedarían seriamente comprometidos.

Desde el punto de vista operativo, las EDS fluviales pueden funcionar como artefactos navales, estructuras flotantes ancladas al cauce, o como instalaciones en tierra con o sin muelle. En ambos casos, deben cumplir exigentes requisitos técnicos, ambientales y de seguridad establecidos en la Resolución 40198 de 2021, que regula aspectos como permisos de ocupación de cauce, vertimientos, almacenamiento y control de calidad.

Esta regulación estricta implica inversiones significativas en infraestructura, sistemas de contención, monitoreo ambiental y certificaciones. Para los operadores, el desafío es doble: asegurar el cumplimiento normativo y mantener la rentabilidad en contextos donde la logística depende de ciclos climáticos, variaciones en los niveles de los ríos y altos costos de transporte.

A ello se suman las condiciones particulares de las zonas de frontera, donde la presencia de una EDS formal no solo garantiza abastecimiento continuo, sino que fortalece la institucionalidad y combate prácticas informales o ilegales. En este sentido, las estaciones fluviales se convierten en aliadas estratégicas del Estado en territorios sensibles desde el punto de vista económico y de seguridad.

Para el retail de combustibles, el mensaje es claro: las Estaciones de Servicio fluviales no son una operación marginal, sino una apuesta de largo plazo con impacto estructural. Su correcta gestión abre oportunidades de diversificación, posicionamiento regional y liderazgo en sostenibilidad, especialmente en un contexto donde la trazabilidad y el cumplimiento ambiental cobran cada vez mayor relevancia.

En definitiva, como remarcó FECEC, las estaciones de servicio fluviales son energía que conecta, integra y desarrolla. Para los empresarios minoristas, comprender su importancia estratégica es también reconocer que el negocio del combustible, en Colombia, no solo se mide en volúmenes vendidos, sino en la capacidad de sostener territorios enteros donde el río es sinónimo de vida y progreso.

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