Tamaulipas dio un paso estratégico en su posicionamiento dentro del mapa latinoamericano de biocombustibles al promover en Estados Unidos un ambicioso plan de producción de etanol a partir de excedentes de sorgo. La iniciativa fue presentada en el evento de National Ethanol Conference, uno de los principales foros de la industria en norteamericana, donde confluyen productores, comercializadores, tecnólogos y autoridades regulatorias vinculadas al mercado del etanol.
En este sentido, el secretario de Desarrollo Energético estatal, Walter Julián Ángel Jiménez, integró la delegación mexicana junto a la Secretaría de Energía, Petróleos Mexicanos y el Instituto Mexicano del Petróleo. Desde ese escenario, el funcionario expuso que Tamaulipas aspira a convertirse en el primer estado del país en estructurar una plataforma industrial de biocombustibles líquidos basada en materia prima agrícola local, con impacto tanto en el sector energético como en el agroindustrial.
De acuerdo con los datos confirmados por Surtidores Latam, el proyecto contempla la construcción de dos plantas de etanol, una en Altamira y otra en Matamoros, que entrarían en operación comercial en 2028. La inversión estimada supera los 300 millones de dólares: alrededor de 100 millones en Altamira y 220 millones en Matamoros. Según detalló el secretario, la decisión de avanzar en estas instalaciones responde a la necesidad de dar valor agregado al sorgo producido en la entidad y generar una nueva cadena de demanda estable para los agricultores.
Tamaulipas concentra más del 50 por ciento del cultivo de sorgo en México, con una superficie que oscila entre 700 mil y un millón de hectáreas. Municipios como San Fernando, Díaz Ordaz, Abasolo, González, Ciudad Mante, Ciudad Victoria y Altamira sostienen gran parte de esa producción. La industrialización de los excedentes permitiría mejorar la rentabilidad del productor, otorgar mayor estabilidad de precios y diversificar ingresos en una región fuertemente dependiente del ciclo agrícola.
Para el mercado downstream, la iniciativa no es menor, ya que el desarrollo de capacidad local de etanol puede incidir en la política de mezclas con gasolinas, en la logística de abastecimiento y en la infraestructura de almacenamiento y despacho. En un entorno regional donde países como Brasil y Argentina ya cuentan con esquemas consolidados de biocombustibles, México busca acelerar su propio proceso, y el norte del país podría transformarse en un nuevo eje de integración energética con Estados Unidos.
De esta manera, la delegación mexicana contó con el respaldo del U.S. Grains Council, organismo con el que la Secretaría de Desarrollo Energético de Tamaulipas firmó en septiembre de 2025 un Memorándum de Entendimiento para avanzar en líneas de cooperación técnica y comercial vinculadas al etanol. La participación en la conferencia permitió intercambiar experiencias sobre regulación, mercados, tecnología y esquemas de incentivo.
El plan estatal no se limita al bioetanol para mezcla con gasolinas. Las autoridades confirmaron que Tamaulipas también proyecta una biorrefinería que producirá combustibles sostenibles para aviación, alineándose con la tendencia global de descarbonización del transporte aéreo. De concretarse, el estado no solo ampliará su matriz energética, sino que podría posicionarse como un nodo estratégico en la transición energética mexicana.


















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