Con la decisión del gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum de incorporar este combustible al acuerdo voluntario de precios, las Estaciones de Servicio comienzan a operar bajo un esquema que combina márgenes más ajustados y una mayor supervisión oficial.
Según explicó el especialista en regulaciones energéticas Luis Omar Guzmán Juárez, esta medida busca evitar distorsiones en un producto para el transporte y la logística, pero al mismo tiempo introduce cambios profundos en la dinámica del mercado. “Estamos frente a un reordenamiento del sector. El precio deja de ser totalmente libre y eso obliga a todos los actores a replantear su estrategia”, afirmó a Surtidores Latam.
El esquema establece un precio de referencia de 28.50 pesos por litro o menos, en respuesta a valores que ya se acercaban a los 30 pesos en algunas estaciones. Para Guzmán Juárez, si bien el acuerdo es presentado como voluntario, el contexto genera una presión indirecta sobre los operadores. “No es un control forzado, pero con la supervisión activa del Estado, termina funcionando como un alineamiento general del mercado”, advirtió.
En este sentido, el especialista subrayó que el uso de estímulos fiscales al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, permite sostener la rentabilidad, aunque con menor margen. “El negocio sigue siendo viable, pero con ganancias más acotadas. Esto empuja a los empresarios a revisar cada costo operativo y a profesionalizar su gestión”, señaló.
El gobierno ya anticipó que intensificará los controles a través de organismos como la Procuraduría Federal del Consumidor, la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente y la Comisión Nacional de Energía, replicando esquemas de fiscalización que ya se han implementado en otras etapas del mercado de combustibles.
Por su parte, el secretario Marcelo Ebrard presentó un programa de incentivo para la renovación del parque de vehículos pesados, que incluye la deducibilidad de hasta el 86 por ciento del valor de nuevas unidades. De acuerdo con Guzmán Juárez, esta iniciativa complementa la estrategia general al fomentar una flota más eficiente y menos contaminante.
Sin embargo, el especialista advirtió que el verdadero impacto se verá en la operación diaria de las estaciones. “El margen se reduce y eso cambia las reglas del juego. El que no optimice costos, no mejore su servicio y no entienda al cliente, va a quedar fuera de competencia”, sostuvo.
Este nuevo escenario también revaloriza factores que durante años quedaron en segundo plano. “Volvemos a un modelo donde la experiencia del usuario pesa tanto como el precio. La calidad del servicio vuelve a ser un diferencial”, explicó.
En perspectiva, Guzmán Juárez consideró que este tipo de medidas podría replicarse en otros mercados de la región que enfrentan presiones inflacionarias similares. “No es un caso aislado. Es una señal de hacia dónde pueden evolucionar las políticas energéticas en América Latina”, afirmó.
“El negocio no desaparece, pero cambia completamente”, concluyó.

















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