La coyuntura financiera que atraviesa Petroperú vuelve a encender las alarmas sobre el futuro del mercado de combustibles en el Perú este año. La empresa estatal enfrenta un déficit de capital de trabajo estimado en 1.500 millones de dólares y una deuda total que alcanza los 8.100 millones de dólares, equivalente a cuatro veces su patrimonio, además de una creciente lista de proveedores de crudo, bienes y servicios impagos.
Este escenario llevó a que la Junta General de Accionistas —con el Estado como único propietario— ordenara una reestructuración patrimonial bajo una premisa contundente: no habrá nuevas transferencias de recursos públicos. Para César Gutiérrez Peña, exdirector de Petroperú, esta decisión podría tener consecuencias críticas si no se acompaña de una estrategia realista de sostenimiento operativo.
“El gobierno, por desconocimiento, puede llevar a la empresa a una paralización por el impago a sus proveedores”, advirtió Gutiérrez a Surtidores LATAM. Según explicó, muchas empresas que abastecen a la petrolera estatal ya enfrentan serias dificultades para seguir operando, luego de acumular hasta cuatro meses sin recibir pagos por crudo, bienes y servicios.
La posible paralización de Petroperú abre un interrogante central para el país: ¿qué ocurriría con el abastecimiento de combustibles? Actualmente, la estatal posee una cuota de mercado cercana al 26%, mientras que el 74% restante está en manos de compañías como Repsol, Exxon Mobil, Valero Energy y Marathon, que concentran gran parte de las importaciones y la refinación privada.
Desde la perspectiva de Gutiérrez, el Ejecutivo parte de una premisa equivocada al suponer que Petroperú puede seguir operando sin respaldo financiero. “Lo que se produciría es una carencia transitoria de abastecimiento que puede durar fácilmente unos 60 días”, señaló, alertando sobre el impacto inmediato que esto tendría en precios, logística y disponibilidad de combustibles a nivel nacional.
Si bien los competidores privados podrían cubrir el espacio dejado por Petroperú, el exdirector remarcó que no se trata de un proceso automático. Para ello, sería necesario garantizar previamente el acceso a una franja de almacenamiento en las plantas que hoy son propiedad de la estatal, lo que podría verse limitado por trabas administrativas en un escenario de paralización.
Además, Gutiérrez subrayó la necesidad de que el Estado establezca contratos con precios preferenciales, mediante algún esquema de subsidio, para asegurar el abastecimiento en regiones selváticas como Loreto, Ucayali y Madre de Dios, donde Petroperú cumple un rol clave. A esto se suma la obligación de incrementar de manera significativa las importaciones de combustibles por parte de los operadores privados.
En este contexto, la probabilidad de una paralización de Petroperú “está latente”, según advirtió el especialista. La definición de una salida ordenada o el agravamiento de la crisis dependerá, en buena medida, de la capacidad del Gobierno para reconocer los riesgos, tomar decisiones oportunas y evitar que la situación financiera de la empresa termine afectando directamente al abastecimiento energético del país.















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