La continuidad del abastecimiento de combustibles en Paraguay, y la estabilidad de costos en las Estaciones de Servicio, quedó asegurada hasta abril de 2027 tras el acuerdo bilateral con Argentina que mantiene operativo el régimen de alijo en el kilómetro 171 del río Paraná Guazú, un punto crítico dentro de la hidrovía por donde ingresa la totalidad de los carburantes que consume el país.
La decisión, fue comunicada por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero y confirmada por la Cancillería paraguaya, evita una disrupción logística que en 2025 había encendido alertas en el sector ante la posibilidad de suspensión de la operatoria por cuestiones normativas portuarias.
Como adelantamos en oportunidades anteriores desde Surtidores, esta vía de transporte para el combustible tiene un efecto inmediato sobre los costos logísticos, que terminan trasladándose a toda la cadena de comercialización, incluidas las Estaciones de Servicio.
En este sentido, el presidente de la Cámara Paraguayo-Uruguaya, Federico Esmite, destacó la dimensión regional del corredor fluvial. “Por la hidrovía ingresan gasoil y naftas que abastecen al país y al este de Bolivia desde refinerías del Río de la Plata”, explicó, y añadió que también se transportan químicos esenciales para la producción.
La relevancia de la hidrovía quedó reflejada en 2025, cuando Paraguay registró una importación histórica superior a 3.200 millones de litros de combustibles. El gasoil concentró el 64 por ciento del total, impulsado por la demanda del sector agropecuario y del transporte de cargas, dos motores centrales de la economía paraguaya.
Estos volúmenes evidencian que cualquier interrupción logística no solo afecta el suministro, sino también la estructura de costos que finalmente se refleja en el precio en surtidor.
Dentro de este esquema, el kilómetro 171 del Paraná Guazú se consolidó como el tramo más estratégico de la hidrovía. Históricamente utilizado para el transbordo de combustibles desde buques oceánicos hacia barcazas fluviales, este nodo permite reducir distancias, optimizar tiempos de operación y sostener un flujo estable y relativamente económico para el ingreso de carburantes al mercado paraguayo.
Sin la prórroga acordada, Paraguay habría debido migrar las operaciones hacia zonas menos eficientes, con riesgo de demoras, mayores costos logísticos e incluso tensiones en el abastecimiento interno.
La extensión del régimen hasta 2027 no solo asegura el flujo físico de combustibles.
También brinda certidumbre operativa a importadores, distribuidores y estaciones de servicio, que dependen de una logística fluvial estable para planificar compras, contratos y márgenes en un contexto regional sensible a cambios regulatorios y variaciones en fletes.















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