El mercado automotor uruguayo empezó a mostrar un giro, ya que en el primer trimestre de 2026, la diferencia entre vehículos nafteros y eléctricos se achicó a su punto más bajo. Durante estos meses se vendieron 1.7 unidades a combustión por cada eléctrico, cuando un año atrás esa proporción era de 5 a 1. Dicho dato refleja un cambio sostenido en las decisiones de compra, impulsado por factores económicos, tecnológicos y también por la incertidumbre que rodea al precio del petróleo.
De acuerdo con la Asociación del Comercio Automotor, la caída en la relación entre ambos tipos de motorización responde a una dinámica doble: menor salida de vehículos nafteros y crecimiento firme de los eléctricos. Esta tendencia posiciona a Uruguay entre los mercados con mayor penetración de esta tecnología en la región, con una adopción que gana volumen trimestre a trimestre.
LOS COMBUSTIBLES SUBEN Y EMPUJAN DECISIONES
A nivel internacional, los precios de la nafta y el gasoil registran incrementos generalizados. Entre el 2 de marzo y el 6 de abril, tres de cada cuatro países relevados mostraron subas en la nafta, con un aumento promedio del 14 por ciento. En el caso del diesel, el impacto es más marcado, debido a que el 77 por ciento de los mercados registró alzas, con un promedio global del 27 por ciento.
LAS ESTACIONES SE PREPARAN PARA UN NUEVO NEGOCIO
Actualmente hay más de 200 puntos de carga públicos y cerca de 400 equipos instalados en todo el país, con predominio de cargadores rápidos. Dentro de este avance, las Estaciones de Servicio comienzan a ocupar un lugar estratégico.
Ernesto Elenter, de SEG Ingeniería, advirtió a Surtidores que la disponibilidad de carga es determinante para sostener el crecimiento. Asimismo, señaló que la falta de puntos en rutas puede convertirse en un problema serio para los usuarios, lo que obliga a acelerar las inversiones en infraestructura.
Al mismo tiempo, comienzan a aparecer operadores privados que instalan equipos en estaciones, centros comerciales y otros espacios, en un negocio que empieza a tomar forma. De esta manera el avance de la movilidad eléctrica no es casual, debido a la exoneración de impuestos a la importación y una patente más baja reducen la diferencia de precio frente a los vehículos a combustión.
A esto se suma un mantenimiento más económico y un costo por kilómetro considerablemente menor. Del otro lado, la nafta mantiene una carga impositiva elevada, lo que impacta directamente en el bolsillo del usuario.
UNA TRANSICIÓN QUE AVANZA SIN DESPLAZAR A LOS COMBUSTIBLES
A pesar del crecimiento de los eléctricos, el consumo de nafta y gasoil sigue firme. El parque automotor continúa dominado por motores a combustión y su renovación es progresiva. Sin embargo, la combinación de precios internacionales en alza y mayor adopción de vehículos eléctricos estaría acelerando el recambio más de lo previsto.


















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