La crisis de abastecimiento de GLP que atraviesa Europa por los bajos niveles del río Rin puso en evidencia un riesgo que también puede trasladarse al mercado peruano: contar con suficiente producto no garantiza que este pueda llegar a los usuarios si las rutas de transporte quedan interrumpidas por eventos climáticos.
El consultor senior en proyectos de energía e hidrocarburos, Sandro Fernández, señaló a Surtidores LATAM que el escenario europeo deja una advertencia para Perú. «Si bien un país puede tener suficiente GLP, podría enfrentar una crisis de abastecimiento si pierde la capacidad de transportarlo debido a eventos climáticos severos que afecten las rutas de transporte«, explicó.
En el mercado peruano, el riesgo cobra especial importancia debido al peso del GLP en el consumo residencial, además de su participación en los sectores automotor y comercial. Fernández advirtió que existe «una alta dependencia del transporte terrestre de GLP y de los puntos de producción y abastecimiento que se ubican en algunas pocas ciudades del país«.

El especialista planteó que la seguridad energética no debería analizarse únicamente desde las existencias disponibles en los terminales de abastecimiento. El Fenómeno del Niño puede comprometer las vías terrestres mediante huaicos e inundaciones y, como consecuencia, «generar desabastecimiento de GLP en algunas regiones, provincias y/o localidades«.
Ante este escenario, una de las alternativas propuestas consiste en establecer existencias regionales de GLP. Para ello, Fernández consideró necesario dimensionar la demanda por región, provincia y distrito, diferenciando el producto comercializado a granel del envasado, con el objetivo de garantizar el suministro ante una eventual interrupción de las vías de acceso.
Otra medida apunta a identificar corredores logísticos alternativos. La propuesta contempla analizar no solo las rutas principales, sino también «otras rutas secundarias y protocolos de emergencia» que puedan utilizarse cuando los recorridos tradicionales resulten afectados por fenómenos climáticos.

Fernández también planteó evaluar «incentivos para promover el resguardo de existencias de GLP en los puntos de abastecimiento del usuario final«. La medida alcanzaría a gasocentros, plantas envasadoras, locales de venta y distribuidores a granel y en cilindros, con el objetivo de acercar las reservas a las zonas de consumo.
El planteo pone el foco en la necesidad de fortalecer la accesibilidad del GLP en cada región frente a eventos climáticos severos. Para Fernández, la experiencia europea muestra que la seguridad de abastecimiento depende no solo de disponer del combustible, sino también de contar con infraestructura y alternativas logísticas que permitan llevarlo hasta los usuarios.





