El suministro de combustibles en México enfrenta nuevas dificultades en la región del Pacífico, donde las restricciones para descargar buques y el aumento de la demanda están encareciendo la distribución. El problema no solo compromete la reposición de inventarios, sino que también pone bajo presión los márgenes de las estaciones de servicio y la capacidad de mantener los precios acordados en el Pacto Voluntario.
Así lo advirtió a Surtidores, PetroIntelligence, quienes tras un análisis lograron identificar una combinación de factores comerciales y logísticos detrás del deterioro del abasto. Según los expertos, la concentración de compras en Petróleos Mexicanos, las diferencias de precios con el mercado estadounidense y las dificultades para operar en los puertos del Pacífico están agravando las condiciones de suministro.
La contención de precios aplicada por Pemex amplió la diferencia frente a los proveedores privados y restó competitividad a sus ofertas. Entre abril y octubre, según las estimaciones, los precios de los comercializadores privados llegaron a superar los de Pemex en hasta 4,86 pesos mexicanos por litro en gasolina regular (unos US$ 0,26), 3,72 pesos en premium (US$ 0,20) y 2,76 pesos en diésel (US$ 0,15), tomando como referencia un tipo de cambio de aproximadamente 18,47 pesos mexicanos por dólar al 15 de octubre de 2026.

Esta diferencia incentivó a las estaciones de servicio a concentrar sus compras en la petrolera estatal. Sin embargo, esa mayor demanda también incrementó la exigencia sobre su capacidad de suministro, en un momento en que la logística enfrenta dificultades adicionales.
A la concentración de las compras se agrega otra variable, como el precio del diésel en México, que, de acuerdo con PetroIntelligence, resulta inferior al registrado en Estados Unidos. Esta diferencia incentiva a consumidores estadounidenses, especialmente en las zonas fronterizas, a cargar combustible del lado mexicano.
La consultora recordó que un fenómeno similar ocurrió en 2022 y sostuvo que el diferencial de precios vuelve a generar presión sobre la demanda nacional. En consecuencia, el aumento de las compras se suma a las necesidades de abastecimiento de las estaciones y exige una mayor capacidad de respuesta de la infraestructura logística.
Asimismo, en el Pacífico, las restricciones asociadas al mar de fondo dificultan el ingreso de buques y las operaciones de descarga. Esta situación limita la reposición de inventarios y obliga a buscar alternativas para mantener el suministro.

PetroIntelligence identificó el caso de Mazatlán como uno de los ejemplos más claros. Desde el 2 de octubre, las restricciones operativas llevaron a recurrir a la terminal de Topolobampo, lo que implica trasladar el combustible por carretera y cubrir una distancia aproximada de 430 kilómetros.
El cambio de ruta agrega tiempo y costos a la distribución. Los empresarios gasolineros reportaron sobrecostos de flete de entre 0,65 pesos mexicanos por litro (US$ 0,04) y 0,90 pesos (US$ 0,05). La firma señala que este recargo se retiraría cuando se normalicen las descargas en Mazatlán, tomando como referencia un tipo de cambio de aproximadamente 18.47 pesos mexicanos por dólar.
Mientras tanto, el impacto recae directamente sobre la estructura de costos de las estaciones. Si los precios de venta permanecen contenidos y el transporte se encarece, el margen disponible para absorber esas diferencias se reduce.
La advertencia de PetroIntelligence no se limita al litoral del Pacífico. La firma señaló que la interconexión de la infraestructura logística mexicana podría trasladar las dificultades a otros mercados.
Los expertos mencionaron interrupciones de suministro de hasta un par de días en algunas estaciones del centro del país. Aunque no atribuyen todos estos episodios a una única causa, plantea que las limitaciones logísticas pueden repercutir más allá de las zonas directamente afectadas por las condiciones marítimas.
Ante este panorama, PetroIntelligence propone agilizar la concesión de nuevos permisos de transporte, mejorar la coordinación logística de Pemex y revisar la capacidad regional de almacenamiento estratégico.
Las medidas apuntan a ampliar las alternativas para trasladar el producto, anticipar restricciones portuarias y disponer de inventarios suficientes para responder a interrupciones imprevistas. La firma también plantea coordinar despachos y terminales alternativas para reducir el impacto de los desvíos logísticos.





