La seguridad energética fue uno de los capítulos centrales del discurso de asunción de Abelardo de la Espriella, quien planteó un giro en la política de hidrocarburos de Colombia. Desde Cali, el nuevo presidente sostuvo que el país no puede resignarse a contar con reservas limitadas de petróleo y gas y anunció una estrategia orientada a recuperar la producción, ampliar los recursos disponibles y atraer nuevamente inversiones al sector.
En ese marco, el mandatario ubicó a Ecopetrol en el centro de su programa energético. La calificó como “la empresa más importante del país” y afirmó que su recuperación será una “prioridad definitiva y absoluta” de su administración. Según los números mencionados en su discurso, las utilidades de la compañía pasaron de 32 billones de pesos en 2022 a 9 billones el año pasado, una evolución que utilizó para cuestionar la gestión anterior y justificar su decisión de fortalecer nuevamente a la petrolera estatal.
La principal definición para la industria de los hidrocarburos llegó cuando anunció que impulsará una política firme de exploración y producción de petróleo y gas. De la Espriella advirtió que Colombia no puede aceptar la caída de sus reservas y sostuvo que ampliar la disponibilidad de estos recursos resulta necesario para garantizar la seguridad energética. Para el mercado de combustibles, una mayor actividad exploratoria y productiva podría tener implicancias sobre la disponibilidad futura de hidrocarburos y sobre toda la cadena que conecta producción, refinación, distribución y comercialización.
El anuncio que generará mayor atención dentro de la industria es el referido al fracking. El presidente afirmó que su gobierno autorizará el desarrollo de esta actividad bajo “los más altos estándares técnicos y ambientales” y la definió como “responsable y sostenible”. De acuerdo con su planteo, la decisión apunta a ampliar las reservas y evitar que Colombia avance hacia una mayor dependencia energética.
De la Espriella vinculó directamente esta política con la inversión privada. En otro tramo de su discurso aseguró que su gobierno buscará generar condiciones para que invertir en Colombia vuelva a ser una decisión “segura y rentable” y anunció una reforma estructural del sistema tributario destinada a simplificarlo y favorecer la inversión, la producción y el empleo. En el caso de los hidrocarburos, sostuvo que buscará “atraer nuevamente la inversión” hacia un sector que considera estratégico para la economía nacional.
El presidente también buscó diferenciar su política de hidrocarburos de una oposición a la transición energética. Por el contrario, afirmó expresamente: “Creo en la transición energética”, aunque planteó que ese proceso debe desarrollarse desde la autosuficiencia y no desde la dependencia. Su objetivo, según explicó, será avanzar hacia fuentes de energía más limpias, eficientes y diversificadas, pero manteniendo al mismo tiempo la capacidad de Colombia para producir petróleo y gas.
La seguridad del abastecimiento eléctrico apareció como otro componente de su programa. De la Espriella sostuvo que recibe un sistema energético con reservas insuficientes, proyectos paralizados o retrasados y una demanda que crece por encima de la capacidad de generación. Frente a ese escenario, anunció decisiones regulatorias y de inversión para recuperar el margen de seguridad y acelerar proyectos estratégicos, con el objetivo de evitar situaciones de racionamiento o apagones.
Entre las medidas anunciadas, adelantó que fortalecerá la generación térmica, protegerá los embalses y diversificará la matriz energética para reducir la vulnerabilidad frente a las sequías. Medida que tendrá relevancia para el sector de combustibles porque implica una mayor consideración de la generación térmica dentro de la estrategia de seguridad energética del nuevo Gobierno.






















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