Para la mayoría de los conductores, elegir una Estación de Servicio suele ser una decisión rápida. La cercanía, el precio o la costumbre terminan inclinando la balanza. Sin embargo, detrás de una carga de combustible existe una serie de aspectos que pueden marcar una diferencia importante en términos de seguridad, calidad de atención y confianza.
En Costa Rica funcionan más de 400 puntos de carga, pero no todas muestran de la misma manera el trabajo que realizan puertas adentro para garantizar operaciones seguras. De acuerdo con especialistas del sector, existen señales que permiten al consumidor identificar aquellos establecimientos que apuestan por estándares más elevados.
“Una estación comprometida con la calidad y la seguridad es aquella que cumple con la normativa técnica, ambiental y de seguridad, reflejándose en operaciones modernas y seguras para los usuarios”, afirmó Esteban Paniagua, inspector de la Cámara de Empresarios del Combustible.
Aunque muchos clientes no lo perciben, una parte importante de la actividad diaria de una estación ocurre lejos de las islas de despacho. Los operadores reciben formación permanente para actuar ante emergencias, manipular correctamente los productos y brindar una atención adecuada a los usuarios.
La Cámara de Empresarios del Combustible expresó a Surtidores Latam que actualmente se encuentran impulsando programas orientados a fortalecer esas capacidades mediante entrenamientos en prevención de riesgos, uso de extintores y servicio al cliente. A esto se suman instancias técnicas relacionadas con la comprobación volumétrica de dispensadores y los procedimientos necesarios durante la descarga de combustibles.
El objetivo es minimizar errores operativos y garantizar que cada etapa del proceso se realice bajo condiciones adecuadas.
Uno de los aspectos que más peso tiene dentro de esa preparación es la respuesta ante situaciones de emergencia. En conjunto con la Cruz Roja Costarricense, la entidad desarrolla talleres de primeros auxilios para que los trabajadores puedan actuar de manera rápida y eficiente frente a incidentes que puedan surgir dentro de las instalaciones.
“Muchos de estos esfuerzos no son visibles para el consumidor, pero son fundamentales para garantizar una operación segura y un servicio confiable”, destacó Paniagua.
Desde el sector sostienen que la confianza no se construye únicamente a partir de la calidad del combustible. También intervienen factores como el estado de las instalaciones, la limpieza de las áreas de servicio, la correcta identificación de los productos y la preparación de los colaboradores para asistir a los clientes.
La profesionalización de las operaciones, el cumplimiento de las exigencias ambientales y la inversión en formación se han convertido en atributos cada vez más valorados. Por ello, especialistas recomiendan observar más allá del cartel de precios. Una estación bien mantenida, con personal capacitado y procedimientos claros no solo ofrece combustible: también brinda garantías que contribuyen a una experiencia más segura para todos los usuarios.



















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