La nueva rebaja de los combustibles en Costa Rica comenzó a regir con una consecuencia que trasciende el alivio para el bolsillo de los consumidores. La fuerte reducción en el precio de la gasolina súper dejó prácticamente sin diferencia su valor respecto de la regular, una situación que podría modificar el comportamiento de los automovilistas y trasladar una mayor presión operativa a las Estaciones de Servicio.
Con el ajuste tarifario aprobado por la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos, la gasolina súper pasó de 756 a 701 colones por litro, el diésel descendió de 683 a 604 colones y la gasolina regular se mantuvo en 755 colones. La disminución responde a la metodología de fijación de precios aplicada por el regulador, basada en los costos reales de adquisición reportados por la Refinadora Costarricense de Petróleo, junto con la evolución del mercado internacional y el tipo de cambio.
El nuevo cuadro tarifario deja una diferencia de apenas cuatro colones entre la gasolina regular y la súper, una brecha que, según representantes del sector gasolinero, podría incentivar a muchos conductores a optar por el combustible de mayor octanaje.
Para Pablo Guzmán, director de la Cámara de Empresarios del Combustible de Costa Rica, ese posible desplazamiento del consumo representa un desafío operativo más que comercial. Explicó a Surtidores que las estaciones cuentan con tanques independientes para cada producto y que un incremento en las ventas de gasolina súper obligaría a reorganizar la frecuencia de abastecimiento para evitar faltantes.
El dirigente aclaró que no existe riesgo de desabastecimiento a nivel nacional, ya que RECOPE dispone de inventarios suficientes para responder a un eventual aumento de la demanda. Sin embargo, advirtió que el reto estará en la planificación logística de cada estación, que deberá coordinar más despachos y una administración más eficiente de sus existencias para acompañar el nuevo ritmo de ventas.
Uno de los aspectos que más preocupa a los empresarios es que ese mayor esfuerzo operativo no se traducirá en un beneficio económico adicional. Guzmán recordó que el margen de comercialización de las estaciones de servicio está regulado y permanece inalterado independientemente de que los combustibles aumenten o disminuyan de precio.
En la práctica, esto significa que una mayor rotación de gasolina súper demandará más coordinación logística, mayor cantidad de fletes y una administración más precisa de los inventarios, aunque la rentabilidad por litro vendido seguirá siendo la misma.
La situación cobra relevancia porque el negocio minorista depende cada vez más de la eficiencia operativa para sostener su competitividad. Cualquier modificación en los hábitos de consumo obliga a adaptar rápidamente la gestión de los combustibles disponibles en cada punto de venta.
Desde la Cámara de Empresarios del Combustible también pidieron cautela al interpretar la reducción aplicada este mes. Guzmán señaló que la evolución de los precios internacionales del petróleo continúa condicionada por el conflicto en Medio Oriente y otros factores geopolíticos, por lo que la baja registrada en agosto no debe interpretarse necesariamente como el inicio de una tendencia sostenida.
La evolución del mercado internacional seguirá siendo determinante para las próximas revisiones tarifarias, en un contexto donde las cotizaciones del crudo mantienen un elevado nivel de incertidumbre.







