La primera vuelta presidencial celebrada este 31 de mayo confirmó un escenario de fuerte polarización política en Colombia. Con más del 80 por ciento de los votos acumulados entre ambos, Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda avanzaron a la segunda vuelta electoral, dejando fuera de competencia a Paloma Valencia y Sergio Fajardo. El resultado también instaló en el centro del debate el futuro de la política energética y de combustibles del país.
Abelardo de la Espriella llegó a la segunda instancia electoral con una propuesta claramente favorable a la industria de los hidrocarburos. El candidato plantea impulsar nuevos contratos petroleros, ampliar la exploración y explotación de crudo y gas, y desarrollar proyectos de fracking como mecanismo para aumentar la producción nacional y fortalecer la autosuficiencia energética.
Uno de los puntos más llamativos de su programa está vinculado al precio de la gasolina. De la Espriella propone eliminar buena parte de los impuestos que actualmente forman parte del valor final de los combustibles, al considerar que representan una carga excesiva para conductores, motociclistas, transportistas y familias colombianas.
Además, el dirigente sostiene que una mayor actividad petrolera permitiría aumentar la oferta energética local y disminuir la necesidad de importaciones. Su propuesta también incluye una transformación administrativa en Ecopetrol y una política que ubica la soberanía energética por encima de los objetivos de transición hacia fuentes renovables.
Del otro lado aparece Iván Cepeda, quien impulsa una visión orientada a disminuir el peso de los combustibles fósiles dentro de la economía colombiana. El candidato del Pacto Histórico mantiene una postura de rechazo absoluto al fracking y considera que la explotación de yacimientos no convencionales representa riesgos para las fuentes hídricas, los territorios y la biodiversidad.
Aunque comparte con el actual gobierno la oposición a esa técnica, Cepeda ha manifestado que la disminución de la dependencia petrolera debe realizarse de manera gradual para evitar impactos sobre la seguridad energética del país. El candidato también afirmó que está dispuesto a escuchar a los actores de la industria hidrocarburífera durante ese proceso.
Su programa, denominado “segundo tiempo del cambio”, busca impulsar una economía con mayor participación de actividades como el agro, el turismo y la producción alimentaria. Al mismo tiempo, considera que Ecopetrol puede desempeñar un papel importante en la financiación de programas sociales, mientras Colombia avanza hacia una menor dependencia del petróleo, el carbón y el gas.
La segunda vuelta presidencial pondrá frente a frente dos modelos con profundas diferencias para el sector energético. Mientras De la Espriella apuesta por ampliar la actividad petrolera, fortalecer la producción de combustibles y reducir impuestos sobre la gasolina, Cepeda propone limitar nuevas fuentes de extracción no convencional y avanzar hacia una economía menos ligada a los hidrocarburos. El resultado definirá buena parte del rumbo que tomará uno de los sectores más estratégicos para la economía colombiana.





