La política de contención del diésel en México entró en una fase más exigente. La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que el Servicio de Administración Tributaria y otras dependencias fiscalizarán a las estaciones que vendan por encima del rango acordado, en un momento donde el precio objetivo se mantiene en torno a los 28 pesos por litro y el Estado sostiene un subsidio relevante para amortiguar el impacto internacional.
La mandataria cuestionó que, pese al uso de recursos públicos, aún hay expendios que comercializan el diésel a valores elevados. En respuesta, el Gobierno no solo avanzará con inspecciones, sino que continuará con la colocación de lonas para señalar a las estaciones con precios considerados fuera de parámetro.
Según datos de la Procuraduría Federal del Consumidor, el 65% de las estaciones venden el diésel en niveles iguales o inferiores a los 28.50 pesos por litro. El resto se ubica por encima de ese rango, lo que ya derivó en 14 señalizaciones tras 44 verificaciones realizadas desde mediados de abril. “Se analiza toda la información comercial y, en caso de que no coincida con el margen de ganancia, es cuando se le coloca la lona”, explicó el funcionario Ivan Escalante, titular de la PROFECO.
El endurecimiento de los controles se da a la par de nuevas negociaciones entre el Gobierno y empresarios del sector para sostener el precio como ancla inflacionaria. Incluso, la administración busca profundizar la baja y llevar el diésel por debajo de los 28 pesos por litro, apoyándose en la reciente corrección del precio del crudo.
Referentes del sector advierten que los márgenes de comercialización se redujeron a niveles críticos. Ricardo Quiroz, presidente de la Asociación Mexicana de Proveedores de Estaciones de Servicio, señaló que algunas estaciones ya operan en pérdida, especialmente en zonas rurales donde los costos logísticos son más elevados. Desde el sector consideran que sostener precios mediante acuerdos “es una medida insostenible” si no se ajustan las variables estructurales del negocio.
El impacto ya empieza a trasladarse a la operación diaria. Fuentes del mercado indicaron a Surtidores Latam, que algunas estaciones optaron por suspender la venta de diésel para contener pérdidas, mientras que se registran fallas puntuales de abastecimiento en terminales de almacenamiento y despacho de Petróleos Mexicanos, lo que obliga a redirigir cargas y encarece la logística.
Alejandro Montufar, CEO de PetroIntelligence explicó que parte de estos movimientos responden a decisiones comerciales, aunque reconoció que existe un desfasaje entre la caída del precio mayorista, que llegó a unos 26.14 pesos por litro, y su traslado al consumidor final, debido al stock adquirido previamente a valores más altos. Según estimaciones, este ajuste podría demorar al menos dos semanas.
“Los precios altos no detienen la movilidad, pero obligan a empresas y consumidores a ajustar sus presupuestos”, señaló Montúfar, teniendo en cuenta que el diésel representa hasta el 35% de los costos de una flota de transporte, sector que moviliza cerca del 80% de las mercancías en el país.


















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