El avance del fenómeno de El Niño en Colombia comienza a generar preocupación en diferentes sectores productivos por los posibles efectos de una sequía prolongada. Entre las actividades que podrían verse más afectadas se encuentran las estaciones de servicio que cuentan con autolavado, ya que una eventual implementación de racionamientos de agua obligaría a replantear la forma en que operan estos negocios.
Además del impacto ambiental, la disminución de las lluvias podría traducirse en restricciones para el uso del recurso hídrico, cambios en los hábitos de consumo de los usuarios y una reducción en la demanda de servicios que requieren un alto consumo de agua. En este escenario, la planificación y la eficiencia en el uso del recurso se perfilan como herramientas clave para minimizar las afectaciones.
Johan Mejía Mejía, propietario de una Estación de Servicio Texaco en Bogotá, considera que el área de autolavado será una de las más vulnerables si la sequía se intensifica. «Efectivamente, el área de autolavado será de las más golpeadas en caso de una sequía prolongada, ya que seguramente implicará racionamientos de agua y cambios de hábito en el consumo de los clientes«, explicó.
De acuerdo con el empresario, las estaciones de servicio deben anticiparse a este escenario y evaluar desde ahora ajustes operativos que les permitan continuar prestando el servicio con el menor impacto posible. Entre las alternativas figuran la reorganización de horarios, la optimización de procesos y la implementación de tecnologías que reduzcan el consumo de agua.
«Esto implica hacer cambios importantes en la operación, como reducir los horarios de trabajo o ajustar el personal, lo que impactará directamente las ventas de este segmento«, advirtió Mejía, quien reconoce que un menor volumen de lavados también tendría efectos sobre los ingresos generados por este servicio.
Sin embargo, sostiene que existen medidas que ayudan a disminuir la dependencia del agua potable. En su estación de servicio cuentan con una planta de tratamiento y reciclaje que permite reutilizar parte del agua utilizada durante el proceso de lavado. «Logramos reducir cerca de un 30 por ciento el consumo de agua potable«, destacó.
Además de invertir en infraestructura para el aprovechamiento del recurso, el empresario aseguró que también preparan estrategias comerciales para enfrentar una eventual disminución de la demanda. Entre ellas se encuentran promociones, la incorporación de nuevos servicios y la posibilidad de ofrecer esquemas de lavado en seco para determinados tipos de vehículos, reduciendo aún más el consumo de agua.



















0 comentarios