Una Estación de Servicio de San Martín, en la provincia de Buenos Aires, Argentina, quedó en el centro de una investigación por un presunto fraude que habría generado un perjuicio cercano a los USD 25 mil (38 millones de pesos argentinos). Según la investigación, una banda habría reemplazado el dispositivo Posnet utilizado para cobrar a los clientes por otro terminal, permitiendo que los pagos fueran desviados hacia distintas cuentas bancarias. El operativo terminó con cuatro personas detenidas.
El caso se inició a principios de mayo, cuando representantes de la empresa petrolera detectaron un faltante millonario en una de sus sucursales y realizaron la denuncia ante el Ministerio Público Fiscal. A partir de las cámaras de seguridad, los investigadores habrían identificado el momento en que uno de los sospechosos descendió de un Volkswagen Gol y aprovechó una distracción del empleado de playa para sustituir el dispositivo de cobro. La maniobra habría permanecido activa hasta que los controles financieros permitieron detectar el desfasaje.
Aunque el episodio ocurrió en Argentina, el mecanismo investigado plantea una problemática que puede resultar familiar para operadores de Estaciones de Servicio de otros países de Latinoamérica: la creciente dependencia de sistemas de pago electrónicos y la necesidad de protegerlos como parte de los activos críticos del negocio. Para Carlos Zambrano, especialista colombiano en transformación digital y consultor en seguridad para Estaciones de Servicio, la respuesta no pasa solamente por incorporar tecnología, sino por asumir la seguridad como una responsabilidad estratégica.
“Definitivamente hoy la seguridad dejó de ser un tema exclusivamente tecnológico. Se está convirtiendo en un asunto estratégico del negocio” afirmó Zambrano. El especialista advirtió que las Estaciones de Servicio suelen contar con cámaras, controles de acceso y vigilancia para proteger sus instalaciones físicas, pero que esa misma lógica debe trasladarse a los sistemas de información, los medios de pago y la infraestructura digital que sostiene la operación diaria.
El riesgo no se limita al perjuicio económico. Una manipulación de los sistemas de cobro puede afectar también la confianza de los clientes y la reputación de una empresa. “Una empresa puede perder en minutos la confianza de sus clientes, tener una operación, sufrir una pérdida económica o un tema netamente reputacional”, señaló el consultor. Por eso, el control de los dispositivos de pago y la conciliación entre las operaciones realizadas y los fondos efectivamente recibidos deberían formar parte de los procedimientos habituales de una estación.
Zambrano también advirtió que las amenazas evolucionan a medida que las empresas incorporan nuevas herramientas digitales. “Los atacantes están cada vez sofisticando su proceso”, explicó, y señaló que determinados sistemas concentran información que puede resultar especialmente valiosa para quienes buscan cometer fraudes.
Cabe mencionar entonces que en ese escenario, los empresarios deben ampliar su mirada y contemplar no solo la seguridad física, sino también los riesgos vinculados con sus plataformas, accesos, información y transacciones.
Entre los objetivos que considera especialmente atractivos para los ciberdelincuentes aparecen las billeteras digitales y los programas de fidelización. “Son uno de los objetivos más atractivos para los ciberdelincuentes, principalmente porque ahí se concentra toda la información personal, hábitos de consumo, estadísticas, método de pagos”, concluyó el especialista.






















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