El proyecto del Gasoducto Bioceánico sumó un nuevo impulso político e industrial. Durante el foro “Integración Gasífera en el Mercosur + Chile”, realizado en Asunción y organizado por la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía junto al Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, Paraguay ratificó su intención de convertirse en el corredor más competitivo para transportar el gas de Vaca Muerta hacia los principales centros de consumo de Brasil.
La propuesta busca conectar los yacimientos argentinos con los estados brasileños de Mato Grosso do Sul y São Paulo atravesando territorio paraguayo, una alternativa que gana relevancia en momentos en que la producción de gas de Bolivia continúa mostrando señales de declinación y obliga a los mercados regionales a buscar nuevas fuentes de abastecimiento.
Durante el encuentro, las autoridades paraguayas presentaron el proyecto con un nivel de desarrollo técnico que evidencia una evolución significativa respecto a las primeras discusiones. El viceministro de Minas y Energía, Mauricio Bejarano, informó que ya existen acuerdos diplomáticos firmados con Argentina y con los gobiernos de Mato Grosso do Sul y São Paulo, además de la suscripción de un documento de voluntad técnica orientado a fortalecer la integración gasífera entre los países del Mercosur y Chile.
Uno de los aspectos más destacados de la actividad fue la participación de representantes de la Asociación Brasileña de la Industria Química y de la Asociación Nacional de Fabricantes de Cerámica, sectores que figuran entre los mayores consumidores de gas natural del gigante sudamericano. La presencia de ambas entidades fue interpretada por la delegación paraguaya como una señal concreta de interés empresarial en la futura infraestructura.
La industria cerámica brasileña, considerada una de las más importantes del mundo, requiere un suministro energético competitivo para sostener su capacidad exportadora, mientras que el sector petroquímico utiliza el gas natural tanto como combustible como materia prima para la elaboración de fertilizantes y plásticos. En ese sentido, el corredor bioceánico aparece como una alternativa para garantizar disponibilidad de producto a largo plazo y mejorar las condiciones de abastecimiento.
Las estimaciones preliminares indican que la construcción del sistema demandaría inversiones superiores a los 2.000 millones de dólares. Estudios impulsados por CAF proyectan además que el mercado asociado a esta conexión energética podría alcanzar un movimiento económico de hasta 5.000 millones de dólares anuales una vez que la infraestructura entre en operación plena.
Para Paraguay, el alcance del emprendimiento va mucho más allá del tránsito de gas. El Gobierno visualiza una oportunidad para consolidar al país como un nodo logístico y energético dentro de Sudamérica, generando ingresos por peajes, atrayendo capitales productivos y promoviendo nuevas actividades industriales.
Entre las iniciativas vinculadas al desarrollo de la demanda local figuran proyectos de generación termoeléctrica en Mariscal Estigarribia y la creación de un polo manufacturero en Carmelo Peralta. Este último aprovecharía la combinación estratégica de la Ruta Bioceánica y la hidrovía Paraguay-Paraná para captar empresas interesadas en instalar procesos productivos cerca de una fuente energética competitiva.
Las proyecciones oficiales señalan que el Chaco paraguayo podría alcanzar una demanda inicial cercana a los cuatro millones de metros cúbicos diarios, volumen suficiente para impulsar un proceso de industrialización sin precedentes en una de las regiones históricamente menos desarrolladas del continente.
No obstante, especialistas coinciden en que uno de los desafíos más inmediatos pasa por la actualización del marco regulatorio. La actual Ley del Gas Natural, vigente desde 1997, requiere adecuaciones para facilitar la participación privada y otorgar previsibilidad a los inversores que eventualmente financiarán la construcción de la obra.



















0 comentarios