La transición energética avanza, pero las respuestas sobre cómo serán las Estaciones de Servicio dentro de dos o tres décadas todavía están abiertas. Esa fue una de las principales conclusiones que dejó el panel sobre energía y combustibles desarrollado durante UNVENU Conecta 2026, donde participaron la presidenta de ANCAP, Cecilia San Román, y la directora nacional de Energía, Arianna Spinelli.
Lejos de plantear un único camino, ambas coincidieron en que el sector deberá prepararse para convivir con distintas alternativas energéticas y adaptarse a una realidad en permanente evolución.
TODO SIGUE SOBRE LA MESA
Consultada acerca de los energéticos que podrían incorporarse en el futuro, San Román fue clara al señalar que hoy resulta muy difícil determinar cuál terminará imponiéndose.
La jerarca sostuvo que existe una gran incertidumbre respecto a la velocidad de los cambios tecnológicos y remarcó que el análisis debe realizarse con la mejor información disponible y observando las experiencias internacionales.
En ese sentido, señaló que todas las alternativas deben ser consideradas y sostuvo que “todo tiene que estar arriba de la mesa”.
EL GAS NATURAL APARECE COMO UNA OPCIÓN
Por su parte, Spinelli recordó que Uruguay ya viene transitando un proceso de transformación energética desde hace más de una década y destacó que el gas natural puede desempeñar un papel importante en la sustitución de combustibles con mayores emisiones, tanto en generación eléctrica como en distintos procesos industriales.
La directora nacional de Energía explicó que esa fuente puede contribuir a disminuir el uso de energéticos más intensivos en carbono y señaló que su utilización representa un beneficio para el país, y que la cercanía con Argentina facilita el acceso a este recurso.
Aunque reconoció que el ingreso de nuevos productos en el modelo de negocio es más complejo por la competencia entre tecnologías, insistió en que todas las opciones deben ser evaluadas.
LOS DERIVADOS DEL HIDRÓGENO, UNA APUESTA A MÁS LARGO PLAZO
Spinelli también se refirió al potencial de Uruguay para producir hidrógeno y combustibles derivados gracias a la disponibilidad de energías renovables y a las condiciones logísticas del país.
Sin embargo, aclaró que actualmente los costos todavía no permiten competir con los combustibles fósiles y que el interés internacional, especialmente desde Europa, está orientado principalmente hacia los derivados del hidrógeno más que al hidrógeno en estado puro.
“Puede existir una oportunidad de transformación productiva para Uruguay, más que una transformación energética”, sostuvo.
La funcionaria señaló que esos combustibles tendrían como destino principal los mercados externos y consideró que el impacto más significativo podría observarse en los próximos años.
UNA TRANSICIÓN SIN GANADORES DEFINIDOS
Durante el intercambio, ambas expositoras coincidieron en que el proceso será gradual y que todavía resulta prematuro apostar por una tecnología específica.
Mientras la movilidad eléctrica continúa expandiéndose, el gas natural, los biocombustibles, la carga eléctrica y los derivados del hidrógeno aparecen como alternativas posibles en un escenario en el que todavía no existe un claro vencedor.
En ese contexto, las Estaciones de Servicio uruguayas comienzan a mirar un futuro en el que dejarán de ser exclusivamente puntos de venta de naftas y gasoil para convertirse en centros capaces de abastecer distintas formas de energía.
Por ahora, el único consenso parece ser que el negocio cambiará. Lo que aún nadie se anima a asegurar es cuál será el combustible que liderará esa transformación.



















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