Aunque la posibilidad más considerada por los especialistas apunta a una recuperación gradual de los flujos energéticos, la situación en torno al estrecho de Ormuz volvió a exhibir la fragilidad de las naciones con una elevada dependencia de los combustibles provenientes del exterior.
Las proyecciones elaboradas por Ramses Pech, especialista energético y distintas consultoras internacionales otorgan un 55 por ciento de probabilidades a una salida ordenada, con una recomposición progresiva de la oferta y precios del Brent ubicados entre 75 y 90 dólares por barril. Bajo esa hipótesis, el regreso a las condiciones previas a la crisis recién se alcanzaría durante 2027.
Sin embargo, el panorama contempla otras alternativas. Un deterioro en las relaciones entre Washington y Teherán, acompañado por nuevas restricciones en el tránsito marítimo, podría impulsar las cotizaciones por encima de los 100 dólares e incluso acercarlas a los 200 dólares por barril en caso de una interrupción prolongada.
Más allá del desenlace, el especialista expresó a Surtidores Latam que la situación reavivó una discusión que México conoce bien. La elevada participación de las importaciones en el suministro de gasolinas y diésel hace que cualquier alteración internacional termine repercutiendo sobre toda la cadena de valor.
Si bien Estados Unidos constituye el principal proveedor para el mercado mexicano, tampoco cuenta con la holgura que tuvo en otros períodos. Las reservas estratégicas norteamericanas se encuentran en sus niveles más bajos en cuatro décadas y, ante un episodio de mayor duración, podrían verse sometidas a una presión adicional.
Los estudios regionales muestran que algunas economías disponen de mayores herramientas para enfrentar una contingencia. Rusia, gracias a su infraestructura orientada hacia Asia, podría incrementar sus exportaciones aprovechando las cotizaciones elevadas. China, en tanto, cuenta con inventarios y fuentes alternativas que le permiten maniobrar con mayor margen.
En contraste, Europa, India y varios países asiáticos figuran entre los más sensibles a cualquier interrupción en el Golfo Pérsico. En algunos casos, la recuperación demandaría más de un año y medio.
Para México, la coyuntura deja una enseñanza que trasciende las fluctuaciones del petróleo. Aun cuando el conflicto se resuelva en los próximos meses, la dependencia de los mercados internacionales continúa representando un factor determinante para el negocio gasolinero.



















0 comentarios